domingo 29/11/20

Nos alarma, presidente

Palabra señor Feijoo. Y es que nos dicen en el SERGAS que no hay vacunas contra la gripe para todos y usted lo niega, pero a la vez anuncia que comprará doscientas mil dosis. Es lo de siempre: dice una cosa y la contraria. En Ourense cuentan envió  un montón de test de cribado para pruebas masivas ¡que caducan en días ¡Tiene contento al Colexio de Médicos y a la Asociación de Enfermería!

Pues tiene también “cabreado” al alcalde vigues. Ya que allí la pandemia hace estragos –en general Galicia tiene ahora más contagios que en la primera ola pues en una semana duplicó los contagios. Al revés que el Gobierno central que por video conferencia consulta con los representantes autonómicos  en busca  de consensos para minimizar el daño de la pandemia, usted desprecia a las autoridades elegidas por los ciudadanos y al propio parlamento. Usted de perfil.  

Negó al principio que se estaban pagando los recortes en sanidad –bajo la política marianista que sufrimos– y ahora nos cuenta que inyecta cincuenta y un millones para pagar salarios y material lo que demuestra las carencias y es un varapalo a su gestión con mayorías absolutas. Por cierto ¿cuándo consultó usted con los partidos políticos que completan el parlamento gallego?

Mientras que mayoritariamente las  autonomías  aceptan, acatan, los planes que marca Madrid, usted anuncia restricciones duras ¿dictatoriales?, pero les pone otro nombre para despistar. Nos alarma usted presidente.

Aquí, con una población envejecida, los sectores de más riesgo son los sufren más problemas. Desde la consulta telefónica, a las residencias geriátricas, pasando por el copago que,  menos mal,  el gobierno de coalición anuncia su desaparición. Y no le hablo del céntimo sanitario, uno de los secretos mejor guardados. 

Y es que se pueden “tapar”  durante algún tiempo las deficiencias de la sanidad, castigada durante la época “marianista”  o ponerse de perfil ante los problemas,   pero cuanto más hace falta la acción decidida y la trasparencia, no basta con un discurso mezclado con silencios y abundante gritos. Tenemos otros ejemplos: en Madrid, también con la pandemia desatada nos aparece la presidenta Ayuso como  un remedo de Juana de Arco o de Agustina de Aragón para –siguiendo el lema del PP de cuanto peor mejor– arremeter contra el ejecutivo central pero no encuentra las facturas y albaranes de sus anunciadas compras de material sanitario. Por cierto: la reputación de España bajó considerablemente con los casos de corrupción ¿Le suenan?

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