lunes 01.06.2020

Vuelve el PP de Aznar

os últimos movimientos de Casado, entronizado como líder del PP en una guerra que dejó víctimas y ganadores, están dirigido –como en el caso de las marionetas – por Aznar. Lo más reciente la fulminante baja Alfonso Alonso como cabeza de lista para las próximas elecciones y, poco antes, los exabruptos de la portacoz pepera, Cayetana Álvarez de Toledo y cierra España. En medio la sumisión a las ideas del viejo patón y ya, de forma definitiva, su regreso al ordeno y mando de los populares más carcas. Se trata de la refundación, escribe Vidal-Folch, de un PP autoritario y retro-constitucional en marcha para acoger a todas las derechas por ultras que sean. Recuperar incluso la carcoma moral de la Gürtel o las arruinadas autopistas radiales madrileñas pasando por el uso partidario del terrorismo.
Caretas fuera, decíamos el otro día. Con este paso Casado presenta la verdadera cara de los populares en su carrera a dirigir la derecha más radical por mucho que se les llene la boca a sus representantes más fieles en reivindicar el centro moderado y liberal y lo pinten de colorines sus terminales mediáticas.
Para unos es el PP de siempre y para otros nunca hubo otro peor. Y, aunque a muchos les moleste habrá que recordar que con aquellos siete magníficos de un Fraga asilvestrado, los españoles les dieron los votos a la UCD. Que más tarde, y con las mentiras del Prestige entre otras cosas, de nuevo los ciudadanos le dieron la espalda. Y, ahora –Gürtel y recortes por medio– sus fieles le abandonan a miles. Y entonces abren otro camino y resucitan a Aznar y sus mañas. Votaron en contra del divorcio y el aborto, de la mano de los curas. Pusieron en pie las cloacas de la corrupción, prostituyeron distintas instituciones del Estado, como la mal llamada policía patriótica. Aún hay víctimas del “marianismo” otro que llegó con el dedazo de Aznar como Rato y una larga lista que ahora son recurrentes en las crónicas de tribunales.
No se enteran, aunque las encuestas se lo repitan con frecuencia, que no llegan y, por lo visto y oído hasta ahora, ese viraje suicida hacia la extrema derecha solo le llevará a salir de la carrera electoral muy lejos de la meta.
Todo esto justifica las declaraciones de Feijóo cuando dice que no se debe a su partido. Es una huida a toda velocidad por una esquina que es donde esconde a la gaviota. 

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