Sábado 23.03.2019

La ecuación de Rosalía de Castro

El intenso tráfico que soporta la avenida Rosalía de Castro de Vilagarcía es un problema que se dilata en el tiempo y que las administraciones tienen la obligación de resolver. El asunto estaría medianamente zanjado, al menos eso creo, si el vial fuese de titularidad municipal, algo en lo que tanto la Xunta como el Concello están más o menos de acuerdo. El problema radica en las condiciones en las que Vilagarcía asume esa carretera, que tienen que ser óptimas y a todas luces parece que la actuaciones desarrolladas en esa calle a lo largo de los últimos años son mejorables.

Mientras este problema persiste y las administraciones buscan fórmulas para resolverlo, los usuarios y los vecinos de la zona son los que sufren en primera persona todos los inconvenientes.

El Concello, consciente de los atascos y de la contaminación acústica y medioambiental que se origina en Rosalía de Castro, propone eliminar el tráfico pesado de la misma, una medida que, en principio, ayudaría a aliviar la densidad de la circulación, a que se emitan menos ruidos y a tener menos tubos de escape emanando gases contaminantes de forma constante.

Para ello, propone que los camiones de gran tonelaje utilicen la vía de circunvalación que, entre otras cosas, para eso está. Sin embargo, la lógica, que parece la opción del Ayuntamiento de Vilagarcía, se da de bruces con los intereses de los empresarios de FECA, que defienden a capa y espada que el tráfico pesado continúe circulando por Rosalía de Castro en su itinerario.

Alegan que atribuir los atascos a los camiones es un argumento “simplista” y que obligarles a utilizar la circunvalación atentaría contra la competitividad de unas empresas que generan cientos de puestos de trabajo.

Todo ello se lo enviaron por escrito a la Xunta, la actual titular del vial, para que tenga sus argumentos en consideración antes de ceder la avenida al Concello y que actúe en consecuencia, es decir, prohibir el paso de vehículos pesados e instarles a que vayan por vías alternativas.

Pues bien, la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas va a analizar, como es natural, todas las demandas de los empresarios antes de tomar una decisión. Y hace bien, pero llegados a este punto cabe preguntarse de qué sirve una inversión millonaria en construir un vial de circunvalación que permite a este tipo de transporte unir un puerto como el de Vilagarcía, catalogado de interés general, con la autopista del Atlántico.

A lo mejor habría que elaborar un estudio sobre el coste de la circunvalación, el tiempo y la incomodidad de los usuarios de Rosalía de Castro por los atascos, los problemas de ruidos y de contaminación que sufren las personas que viven en la zona y los euros de más que cada camión consumiría en combustible por utilizar la vía alternativa.

Con todos los datos sobre la mesa, la Administración debe resolver la ecuación que, en todo caso, para mí siempre girará en favor del vecino de a pie.

La ecuación de Rosalía de Castro
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