• Miércoles, 26 de Septiembre de 2018

La infamia y el idiota

eTA nos trata como idiotas, la diferencia es que antes además de insultarnos

eTA nos trata como idiotas, la diferencia es que antes además de insultarnos nos asesinaba. Hasta ahí nada nuevo en el devenir de sus fines y estrategias. La cuestión, por tanto, no se dirime en el hecho de indagar, interpretar y especular sobre el fondo y la forma del comunicado, sino en saber si en verdad somos idiotas, y dignos por ello de lástima, o nos lo hacemos por no ser indignos hasta la lástima.
Sé que a estas alturas de la tragedia a esa pregunta solo pueda dar respuesta ETA, ella sabe qué somos y por qué, y quizá ni ella pueda ir más allá del mero reconocimiento. Porque lejos de esa afirmación, qué le podemos parecer, instalados desde el inicio en ese punto de equidistancia y eclecticismo que la anima sin estar con ella ni compartir sus objetivos.
Cómo entender que aquellos que la critican y combaten abiertamente no pierdan ocasión en premiarla con toda clase de beneficios políticos, judiciales y académicos: redenciones de condenas, títulos redentores, dudosas vías de reinserción… Debate exculpatorio, exculpación sin debate. Disposición al acuerdo: negociar, acordar, ceder…
Esta teoría sobre la idiotización social frente a sus crímenes la prueba el hecho de ver y oír el reciente y coral debate en torno a la dispersión de sus presos y los posibles beneficios que se le concederían si se disuelven.
Cómo para no hacerlo, tendrían que ser idiotas. Y quizá los son, pero de su idiocia solo alcanza a dar razón el PNV.