• Lunes, 24 de Septiembre de 2018

La Policía la nombró germánica por aquello

La Policía la nombró germánica por aquello de hacerla fiable. La pudo llamar correa, más castizo, pero pronunciada en español suena a cabo suelto, y ellos no querían dejarlos. Además, si dicen, estamos inmersos en la operación Correa, podría llegar a oídos de algún político del partido PP, y preguntarse, ¿no será la nuestra? Porque Correa parece ser que era la ídem de transmisión de las comisiones del partido en Valencia y Madrid. Y en último caso, el “perro” que llevaba y trae, y falta al final de la ella, aunque sea el único que está. Pero si dicen estamos investigando una trama que se llama Gurtel, hasta el mismo Bárcenas sonreiría confiado, y es que suena a cerveza.
Correa, visto en la distancia del papel o la distanciada imagen de las televisiones, parece el perfil del esencial votante del PP; barba de cristo elegante, gomina de ser recién babado, moreno de solárium y traje de sastre de barrio. Bien podría haber sido sacado del costado de Bárcenas, o que este se lo sacó y donó al Partido clavado de un madero de comisiones.
La verdad es que no me imagino a Rajoy diciéndole “aguanta, Correa”, pese a la frágil anatomía del tal, más de poeta del XIX que de ese mítico ser del “Marca” que adora Rajoy. Se lo pidió a Barcenas porque lo percibía “nocillero”, puro michelín.  Pero Correa es correoso como la negociación en la mordida. Un tipo duro, y lo sabe. Más le vale, porque es la soga que lo ahoga. ¿O quizás no?