Viernes 22.03.2019

Bandos

Que diecisiete miembros de la Ejecutiva Federal

Que diecisiete miembros de la Ejecutiva Federal hayan presentado su dimisión es un hecho insólito en la historia del PSOE. Y que ante un hecho así el secretario general decida permanecer en su puesto en vez de dar lugar a una gestora habla de cómo es Sánchez. El poder es un veneno del que más vale permanecer alejado. Al común de los mortales nos resulta increíble ver lo que algunas personas son capaces por mantenerse en el poder. Y el caso de Sánchez es paradigmático. Ha dividido al PSOE en dos mitades irreconciliables estigmatizando a aquellos que disienten de sus opiniones y su estrategia. Y lo que es peor, manipulando de manera torticera a la militancia del PSOE ante la que él se presenta como el adalid de las esencias del buen socialista.
En esa estrategia torticera y tramposa Sánchez coloca como “subordinados” al PP a todos los miembros de su partido que han disentido de su estrategia. Su apelación continua a la militancia es de manual del buen populista. Una apelación para salvarse. Lo que Sánchez y los suyos le están haciendo al PSOE es imperdonable y va a dar al traste con el partido. Es difícil prever cómo va a terminar esta guerra civil socialista. Lo que es seguro es que aunque Sánchez ganara la guerra el PSOE quedará tocado. Los ciudadanos siempre han penalizado en las urnas a los partidos que ofrecen fisuras y tienen problemas internos.
Pero es que Sánchez no solo tiene un problema dentro de su partido, tiene un problema con los ciudadanos, que elección tras elección dejan constancia de que no convence. Y esto debería de preocupar a los socialistas porque conduce al partido a la irrelevancia. Es evidente que la situación del PSOE favorece a Podemos que desde su nacimiento puja por hacerse con el santo y seña de la izquierda. Los líderes de Podemos, que ahora se alinean junto a Sánchez y le jalean, son los mismos que hace unos meses le negaban su apoyo para formar gobierno. Pero estamos aquí y ahora, y en río revuelto Podemos puede obtener ganancias inesperadas. Que sea Iglesias el que ahora defiende a Sánchez tiene “tela”, pero más aún que Sánchez se deje defender por los podemitas.

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