Domingo 26.05.2019

El otro PSOE

Cuentan en los aledaños del PSOE que Pedro Sánchez está más que irritado con Felipe González.

Cuentan en los aledaños del PSOE que Pedro Sánchez está más que irritado con Felipe González. Que no le perdona que diera un paso adelante para fijar su posición sobre lo que está sucediendo en Cataluña y sobre todo sobre la manera que el Gobierno está abordando el problema. La intervención de González, bien medida y contundente, con argumentos sólidos, explicando lo que debería de hacerse en Cataluña y lo que en ningún caso es aceptable como la figura del “relator” o que se ningunee al Parlamento catalán, ha causado un efecto importante en la opinión pública. Lo mismo se puede decir de otra intervención del exvicepresidente Alfonso Guerra en la misma dirección. Cada uno con su estilo coincidían en lo fundamental: no se puede violentar la Constitución y es inadmisible la figura del “relator”.
El peso de las palabras de González, s dejando en evidencia al Gobierno, es lo que ha molestado sobremanera a Sánchez. En cuanto a la pregunta de por qué el expresidente dio ese paso al frente, yo diría que la respuesta es de cajón: Felipe González ha sido más de catorce años presidente del Gobierno de España y siente que tiene una responsabilidad con nuestro país. Pero además ha sido secretario general del PSOE y también siente que tiene una responsabilidad con su partido. Es decir, la intervención de González se debe a su sentido de la responsabilidad. Incluso habría sido imperdonable que hubiese permanecido ajeno a todo lo que esta pasando. Y ya puesta a opinar me da que el enfado de Sánchez tiene que ver con el hecho de que ha quedado en evidencia. Sí, cada vez es más evidente que su principal objetivo es permanecer en el poder no importa el precio que tenga que pagar por ello.
Porque una cosa es abrir espacios de diálogo con el movimiento independentista y otra llegar a acuerdos vergonzosos como lo es haber pactado la figura del “relator”, o la de aceptar que el Parlamento catalán siga cerrado pero organizar una “mesa de partidos” al margen de las instituciones. Hay una pregunta que se hacen muchos ciudadanos: ¿Hay dos PSOE? Es una pregunta que cabe hacerse porque es evidente en los últimos años la “distancia” que media entre los dirigentes del PSOE de la Transición y dirigentes como Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez. La llegada de Zapatero supuso una inflexión, un cambio de modelo de partido y lo que es más importante, un cambio de objetivos. Zapatero cambio los objetivos socialdemócratas tradicionales por otros, acercándose a colectivos sociales con sus propias reivindicaciones y haciéndolas suyas, pero esto no sirvió para que se ampliara la base social del PSOE.
Con Sánchez está pasando otro tanto. Cuesta reconocer al PSOE de antaño en el PSOE que él se ha hecho a su medida y donde no cabe la disidencia. Nunca ningún secretario general ha tenido tanto poder como Sánchez. He estado entre quienes creía que el PSOE necesitaba renovarse, y en su día me pareció que tanto Zapatero como Sánchez podían dar un nuevo impulso al centenario partido. Me equivoqué y, visto lo visto, está claro que las diferencias entre los dirigentes de hoy y los de antes son abismales a favor de los de antes. Quizá de ahí el enfado de Sánchez. Sabe que no resiste la comparación con González. Qué le vamos a hacer.

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