• Miércoles, 17 de Octubre de 2018

Entusiasmo indescriptible

Una sacudida en toda la rosa de los vientos de España

Una sacudida en toda la rosa de los vientos de España se ha extendido a los ciudadanos de este país, en pos de un deseo de aumento de las penas por violación. Incluso líderes políticos que hace un par de semanas se mostraban contrariados y muy disgustados, sobre todo por la prisión permanente revisable, y lo consideraban un retroceso ético sobre la reinserción del delincuente, de repente, se muestran entusiasmados por el aumento de penas a la violación, hasta el punto que desean equiparar esas penas a las del asesinato.
El primero de todos nuestro ministro de Justicia quien, con una imprudencia digna de un líder sindical o de una líder feminista, ya ha dicho que hay que ponerse manos a la obra, incluso se ha metido en el charco de cuestionar la independencia de los jueces.
El entusiasmo debe producir peligrosos olvidos, porque más del 70% de los ciudadanos de este país estaban de acuerdo en que un delincuente que estrangula a una chica, la mete en un pozo y la deja allí como si fuera una rata, que es lo que llevó a cabo el asesino de Diana Quer, sufriera la prisión permanente revisable. Ahora, en una ola de entusiasmo sin precedentes parece que lo de Diana Quer es algo similar a lo sufrido por la chica de la manada. El sufrimiento siempre es mucho, sea quien sea la víctima, pero vamos a ver si el entusiasmo no nos oscurece las entendederas, porque no es lo mismo una violación que un asesinato, y no es lo igual una paliza que una bronca.
A mí los componentes de la manada me suscitan tanta simpatía como un pulpo gigante al capitán Nemo, pero no quiero ser arrebatado por tanto entusiasmo que incluso ha perturbado el sosiego y el equilibrio que debe tener un ministro de Justicia. Que cambien las leyes en caliente o con cubitos de hielo me da lo mismo. Pero espero que el entusiasmo indescriptible no oscurezca la lógica y el sentido común, no sea que hagamos un pan como unas tortas y, a través de la exageración, igualemos la gripe a la neumonía, y la neumonía al cáncer de pulmón.