• Miércoles, 26 de Septiembre de 2018

En 2017 esperamos políticos cívicos

En unos días terminará este año y comenzaremos el 2017, y se nos presentan grandes incógnitas

En unos días terminará este año y comenzaremos el 2017, y se nos presentan grandes incógnitas y políticas inciertas en España, con unos políticos cívicamente poco responsables. Política incierta en el ámbito internacional con un agresivo Trump a punto de tomar posición de la presidencia en EE.UU, y con su amigo Putin, ambos belicistas, y la UE menguada con el  Brexit en el Reino Unido por  falta de eficacia, la guerra en Oriente Próximo, no sabiendo en qué terminará todo esto. En España con un gobierno en minoría, ya nos amenaza con vetos y otras elecciones para seguir con los recortes. Acostumbrados a gobernar por decreto cuando tenía la absoluta mayoría con su mala costumbre de hacer lo que le daba la gana,  ahora tendrán que rebajarse y aceptar propuestas de la oposición para rescatar derechos sociales perdidos durante la legislatura anterior, en muchos casos dejando  emplumados a millones de personas desprotegidos de la Ley de Dependencia, Ley Laboral, Ley Mordaza etc. Hay mucho trabajo por hacer y los políticos que elegimos no atinan a ponerse de acuerdo para convivir y practicar el sentido común, cívico- social, que necesita la gente para tener una  calidad de vida decente. Aparte de esto, tienen que recuperar el sentido de el  buen hacer, con honestidad para ganar la confianza de sus representados.
Hay que hacer buena gestión, administrando bien los recursos y redistribuir mejor la riqueza, por una justicia social seria, dejando de decir un día una cosa y al día  siguiente la contraria. Necesitamos partidos y políticos serios que cumplan con el deber. Los partidos emergentes están cayendo en lo mismo que los de la casta, que con razón tanto criticaron, por eso les votaron, pero parece que el poder contagia. Pero sepan que como sigan así, tanto unos, como otros, en vez de profundizar en la democracia se la están cargando y perderán los votos hasta ahora conseguidos. No es tan difícil ser honrados y eficaces. Si se hiciera así, el conjunto de España funcionaría mucho mejor, las autonomías, ayuntamientos, diputaciones y todas las instituciones estarían de verdad al servicio de quien las paga, los ciudadanos. Es ahí donde está el verdadero camino para la competitividad. Si nuestras instituciones no funcionan, tampoco lo podrán hacer nuestras empresas, autónomos, pequeña y mediana empresa, aumentando la eficacia y la felicidad que da el trabajo bien hecho. Hoy nuestras administraciones aparte de ser costosas, desaniman al tardar meses, e incluso años en tramitar los papeles que necesitan para abrir un negocio y mantenerlo. Es de lamentar que en las inquietudes de nuestros políticos no figuren estas carencias. Si los tres poderes no funcionan, el ejecutivo, el legislativo y el judicial, tampoco funcionará el país, ni puede haber buenos resultados. Está claro que dejan mucho que desear, por eso no puede haber garantías democráticas, como quedo demostrado con la desorbitante corrupción por arriba. Esperemos que a partir  de ahora aprovechemos para que nuestros servidores públicos hagan las cosas bien, con ética, dignidad personal y cívica.