Jueves 22.11.2018

40 años quemando Galicia

ño tras año tenemos que aguantar sin esperanza  en el sur de A Coruña

ño tras año tenemos que aguantar sin esperanza  en el sur de A Coruña, Pontevedra y Ourense los mismos incendios en los mismos lugares. La Mariña luguesa aporta más madera al PIB gallego que las otras zonas con vocación incendiaria, restando PIB a nuestra Comunidad. La rutina de nuestros gobernantes es culpable de los incendios por no tomar la iniciativa creativa para salvarnos de la lacra incendiaria durante los últimos 40 años de encefalograma plano de los gobernantes al no ocurrírsele estudiar, y realizar un plan forestal para cambiar esta desastrosa cruz para nuestra economía rural, el turismo, hostelera, sanidad y medio ambiente y nefasto para la economía general de Galicia. Los que ostenten cargos públicos tienen que ceñirse a la naturaleza de las cosas y cambiarlas a mejor. Es decir, los cargos públicos son  para gestionar bien los intereses de quien les paga, los ciudadanos para servirles con buenos resultados. No tiene sentido que partidos políticos se sustituyan unos a otros en la gobernanza y apliquen los mismos métodos y vicios fracasados que tanto critican cuando están en la oposición, como fue en el caso de los incendios sin diferenciarse entre los unos y los otros. Parece mentira que la democracia está haciendo menos por los montes que en la dictadura. Cuando yo vine para Boiro hace unos 40 años, las montañas del Barbanza y otras que rodean la Ria de Arousa, estaban verdes, hoy se quedaron calvas y solo se ven piedras. Al transferirse  competencias forestales que antes gestionaba ICONA, a las comunidades autónomas, se vino abajo la gestión anterior. Antes ICONA todo el año replantaban limpiaban y hacían cortafuegos. Por ello propongo varias actuaciones a saber:
1) Hacer un plan forestal ordenando las plantaciones, para poder limpiar con las máquinas entre las filas de los arboles. 2) que se hagan cortafuegos y se limpien, e incluso que se instalen aspersores para humedecer franjas que protejan zonas ricas en arbolado en días críticos de sequía. 3) que se incentiven a parados para vigilar los incendios, situados en sitios estratégicos para detectarlos desde el  comienzo, con medios terrestres cerca, para sofocarlos desde  antes de media hora, después es tarde como sobradamente pudimos comprobar durante estos 35 años. 4) que se reinvierta parte del costo de esas  infraestructuras de alto coste, aviones y helicópteros en prevenir incendios. 5) que se instalen plantas de biomasa para producir energía eléctrica y calefacción, para lo que se necesitan estos subproductos causantes de los incendios. 6) que se haga un concurso abierto de estas propuestas para mejorarlas y desarrollarlas con eficacia y transparencia, haciendo evaluaciones de los resultados, para no caer en la rutina de estos 35 años. Tenemos las montañas y sus laderas de Galicia cada vez más calvas. Los veranos son insoportables. 
Si ponemos estas propuestas en práctica acabaremos con los incendios, los pirómanos y con todas las sospechas que haya detrás de este misterioso tinglado de los incendios.
Puedo demostrar, in situ, que con solo limpiar la maleza una vez, máximo dos, ya no vuelve a nacer maleza de bajo de los árboles. El fuego empieza por la maleza y sigue en las ramas que aumentan la capacidad de combustión, por eso hay que podarlas hasta lo más alto del árbol posible. Con ello no solo evitamos esos  enormes incendios, también creamos riqueza aumentando la producción maderera, la economía del campo, de la  enorme Galicia rural que necesita más recursos bien administrados para reducir el paro y la emigración, al  tiempo que nos beneficiamos de un medioambiente para la calidad de vida en otros sectores.

40 años quemando Galicia
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