Viernes 16.11.2018

Acabar con la impunidad

os partidos corruptos no se cansan de decir que colaboran con la justicia

os partidos corruptos no se cansan de decir que colaboran con la justicia pero al mismo tiempo tardan en entregar  a la justicia los expedientes incompletos  e incluso destruyen las pruebas, rompen discos duros etc. No es de extrañar porque aún no conocemos a ningún delincuente que asuma su culpabilidad. No sólo saquean dinero público directamente, también saquean adjudicando obras que nunca se adaptan a lo presupuestado que en algunos casos triplica el presupuesto inicial y por encima le colocan una cláusula (RPA), de responsabilidad  patrimonial de la administración, con lo cual se socializan las pérdidas, pero no las ganancias. Así paso con los depósitos Castor que al inyectar gas produjo terremotos, su paralización después de hacer el negocio en su construcción, los consumidores tenemos que asumir en las próximas facturas de la luz el pago de 2.428 millones de euros. Lo mismo que tenemos que rescatar con 5.000 millones de euros por otra cláusula de socializar las pérdidas de las autopistas radiales de Madrid. Estos son los gobiernos que en su conjunto son los responsables de estos fiascos que los de abajo tenemos que pagar. Esto es otra forma legal de corrupción. Luego están otras empresas de amiguitos de conveniencia que subvencionan, que sin cumplir lo que proyectan, falsean las certificaciones de haber cumplido. Si no fuera por  la crisis, no se abordaría esta vergonzosa lacra  de tanta corrupción acumulada durante años,  reventó la olla y ahora se mueve algo. Hasta  ahora la impunidad para el saqueo de fondos públicos parecía que no eran nuestros. Como prueba de ello ahí tenemos la creencia generalizada de que todos los políticos, sin distinción son corruptos. Esto es muy grave porque al no hacer distinción entre unos y otros nos estamos cargando la democracia, que es, ni más ni menos que la defensa de nuestra propiedad pública, que  está en manos de políticos. Estas malas prácticas de los que  nos representan nos hacen más pobres en lo económico-social y merman la propiedad privada al administrar mal nuestros impuestos. Los gobiernos tienen  la facultar y la capacidad legal de subirnos los impuestos por cubrir los déficit que provoca su mala gestión y la corrupción que provocan los responsables incrustados en nuestras instituciones.
Los países que menos corrupción tienen son  los que tienen buenos gobiernos, honestos, crean riqueza y necesitan emigración procedente de los países con malos gobiernos. Ahí tenemos los países escandinavos que aún siendo pequeños se administran bien, tienen mejores servicios sociales viven mejor sus habitantes y facilitan que los emigrantes también vivan mejor, y son los menos endeudados, entre el 35 y el 40 %, mientras España el 100 %. 

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