• Martes, 25 de Septiembre de 2018

Anacrónico separatismo

Los Gobiernos están para unir, no para dividir a los ciudadanos.

Los Gobiernos están para unir, no para dividir a los ciudadanos. Decía Unamuno, “el nacionalismo es chifladura de exaltados echados a perder por indigestión de mala historia”. Los separatistas dicen que quieren conseguir la independencia sin violencia, claro, porque no disponen de medios, pero ya han demostrado que usaron la que tenían, los mossos dando la orden sotto voce para que no colaboraran en el cumplimento de la Ley que emana del Estatuto de Cataluña que ampara la Constitución de 1978. Declaran la independencia en nombre de la democracia cargándose la democracia en el Parlament de Cataluña dejando la oposición con más votos que ellos, no pudiendo ejercer sus derechos fundamentales de participación. 
Los cabecillas de la independencia le llamaron traidores a la mayoría  de los catalanes por no apoyar la independencia, lo mismo que hicieron los  independentistas que rodearon el Parlament llamándole traidor a Puigdemont cuando tuvo la feliz idea de convocar las elecciones. Luego al volverse atrás le sacan a hombros. ¡¡¡Vaya gente para gobernar el futuro de la  arcadia feliz prometida!!! Todas las ideas son respetables, pero este proceder rocambolesco merece un suspenso total.
Lo que hicieron es un claro golpe de Estado. Así hacen  los malos políticos, que son malos gobernantes, y los malos gobernantes desgracian a sus representados desviándolos hacia el precipicio, al río, como hizo el flautista  Hamelin tocándole la flauta a los ratones llevándolos al río para  ahogarlos. Han mentido, manipulado  tanto las emociones y sentimientos que consiguieron engañar a la gente echándole la culpa a otros de sus propios fracasos. Así hicieron los malos gobernantes del Govern de Cataluña aprovechando el descontento para incubar las mentes de parte de la población su ideología excluyente.  
Cataluña dispone de la mejor autonomía de la historia de España que garantiza la Constitución de 1978, que habrá que mejorar, sin duda, pero no puede ser con golpes de estado como pretenden los independientes románticos.
Allá van cinco años en derroches de fondos públicos en embajadas por el mundo, propaganda, pérdida de tiempo del gobierno con dedicación exclusiva a cercenar la historia, y con ello bajar el PIB de Cataluña con la huida de empresas que allí pagaban sus impuestos, que allí daban trabajo. Han calculado mal sus inmorales objetivos, por su egoísmo desmedido. La historia nos demuestra que los nacionalismos causaron grandes estragos provocando millones de muertos por solo mirar a su ombligo, tal como es reconocido por el uso de razón de todos los mejores pensadores.
Ahora, ¿quién paga los daños causados?
Parece mentira que en el siglo XXI aún haya políticos que quieran implantar aislamientos y fronteras en esta Aldea Global, en vez de ser respetuosos con la solidaridad humana y sin fronteras, sin muros.
Los gobiernos en vez de dedicarse a desestabilizar sociedades, se deben dedicar a gobernar honestamente, que es de lo que echamos de menos.
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