Jueves 15.11.2018

El caso Nóos. Puede más que nós

En radio Obradoiro, en la que yo colaboro todas las semanas, me preguntaron cuál sería la condena de la sentencia del caso Nóos

En radio Obradoiro, en la que yo colaboro todas las semanas, me preguntaron cuál sería la condena de la sentencia del caso Nóos, pendiente de hacerla pública, y predije el resultado hoy conocido. No fui el único que esperaba este resultado, porque en nuestro país no pueden, no quieren, o pintan muy poco los defensores de las normas, que solo se le aplican a los paganinis. Hay  jurisprudencia abundante de condenas de mujeres por ser cooperadoras necesarias con sus maridos por delinquir; pero la mujer de Urdangarin, jefa de la obra social de la Caixa, socia y miembro del consejo de administración de Nóos, no se entere de lo que pasa de la administración de su casa, a pesar de tener carrera de económicas, mientras su marido solo tenía conocimiento del deporte de balonmano, es para reírse.
Si Urdangarin se casara con cualquier otra  que no fuera de la realeza no podría hacer negocios con tanta facilidad en las distintas administraciones públicas, tal como reconocieron varios políticos, entre ellos el expresidente Matas en un programa de TV, que dijo que era difícil negarse por ser quien era.
Lo malo de este país es que, el verdadero poder no es el orden normativo, y menos el soberano pueblo, ni en  los gobernantes, el verdadero poder está en los soberanía de  los especuladores y  grupos económicos que funcionan al margen normativo, es decir, de una justicia cautiva de hecho y en parte de derecho, al no ser independiente desde el momento de que los principales órganos judiciales los nombran los políticos. A mí no me coge en la cabeza que dentro de los miles de jueces y fiscales no sean capaces de actuar al tener conocimiento de un presunto delito, desmontar todas las tramas en su comienzo, apoyándose en colaboración ciudadana, otros cargos públicos que tengan conocimiento del incumplimiento normativo. Me consta que la mayor parte estos casos los archivan, tengo pruebas de ello.
El Caso Nóos se conoció por el periódico El Mundo en el 2006 por denuncia de un diputado del PSOE de Baleares, Antonio Diéguez, porque una fundación del Gobierno de Baleares le pago 1,2 millones al Instituto Nóos de Urdangarin por un evento que duró dos días,  salió la hora a  75.000 euros, considerado un derroche sospechoso. En el 2011 el Juez Castro y el fiscal Horrach leyeron en el mismo periódico, por casualidad, y empezaron a investigar, y pasó como cuando se coge una cereza de la cesta, detrás vienen otras enganchadas, así aparecieron tramas que abarcaban a muchas administraciones de todo el Estado.
Pasaron 11 años hasta esta dulce sentencia. La justicia desde 2006 hasta el 2011 no empezó su trabajo, con lo cual las termitas siguieron trabajando a sus anchas en  las estructuras institucionales haciendo imposible ajustarle las cuentas a tantos casos de corrupción acumulados durante años.
Hemos hecho una transición razonable, pero los pasos siguientes dejan mucho que desear, por no cumplir con las normas y el civismo democrático de nuestros representantes.  La corrupción no  paró con la democracia, como era de esperar, por eso no puede haber democracia sin una justicia con capacidad profesional, ética y transparente, que sepa reparar el daño en tiempo y forma. Hay que potenciarla.

El caso Nóos. Puede más que nós
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