• Jueves, 20 de Septiembre de 2018

La culpa es de la Constitución

La transición no es culpable de la corrupción política de nuestros representantes y de los partidos políticos que mandan en las instituciones.

La transición no es culpable de la corrupción política de nuestros representantes y de los partidos políticos que mandan en las instituciones. La Constitución de 1978 no impidió la justicia ni la democracia, más bien se actuó al margen de la misma. En España en los últimos 200 años hemos hecho más constituciones que ningún otro país, (10), algunas no natas. Tenemos la desgracia de echarle siempre la culpa al instrumento. A la Constitución de 1978 no se le hizo caso, el poder político y el judicial no la respetaron y cada uno hizo de su capa un sayo, la mayor parte de las veces no se hizo caso del espíritu de esa Constitución. Se hicieron 120 mil leyes a modo de propaganda, para liarla más, y para la caza de roba gallinas, pero los poderosos trabajan a sus anchas sin respetar las normas establecidas, y el pobre pueblo es pasto de la manipulación y el engaño de vividores políticos rapiñas para engordar la cartera a nuestra cuenta. La letra de la Constitución no ampara estas tropelías, pero los intérpretes de la misma va en función de los intereses de su  ideología a favor de quien los puso, los partidos políticos y grupos económicos que siempre actuaron de espaldas a las normas, y la moral, aunque aparezcan como portadores de valores eternos, pero se saltaron el orden constitucional, como lo demuestra el hecho de que los tribunales de la UE están tumbando sentencias de los tribunales españoles en la medida  que son recurridas. Con una justicia controlada y sometida a intereses espurios de políticos de baja estopa, que hacen que jueces liquiden a jueces y fiscales que les lleven la contraria, cuando persiguen a corruptos, como hemos visto estos últimos días por investigar (imputado), al presidente del Gobierno de Murcia, el Gobierno de España, aprovechó para cambiar a unos 30 fiscales, para cesar de su cargo al fiscal jefe de Murcia y otras 2 fiscales por cumplir con su deber. Queda claro que los gobiernos quitan y ponen según les convenga a sus intereses particulares, olvidándose de los intereses generales.
Todos estos culpables no nos pueden vender que la Ley es igual para todos, y que hay separación de poderes, pero aquí siempre pagan los mismos, lo que ofende a la buena gente que se hagan pasar por salva patrias cuando son unos vulgares chorizos e indignos ladrones de cuello blanco que llevan a la ruina lo público y la moral  de la ciudadanía.
Tímidamente la justicia está dando pasos para condenar a personajes que llevaron a la ruina a muchas instituciones y millones de  personas de este país, pero estos castigos ni reparan el daño causado, ni guardan la proporción con otros casos menos graves que vemos con frecuencia. Queda claro que la Ley no es igual para todos, y será deseable que dejen de predicar y den más trigo. Los cientos de millones robados no los devuelven, y los pocos años de cárcel son poca cosa, y  se convertirán en menos con el montaje del tercer grado para que esos poderosos vuelvan a salir a lo suyo.
Los dirigentes de España olvidan que la democracia es para sus dirigentes ganen el respeto de la ciudadanía, pero así todos los corruptos conocidos, y los que quedan por conocer, merecen nuestro más olímpico desprecio, y quien los oculte, los tolere deben ser rechazados en urnas, y quien llame corrupto al que no es, para que no haya confusión, debe de ser castigado duramente por lo penal, no solo por el daño que hace  a la víctima honesta, también por el interés general.