• Sábado, 22 de Septiembre de 2018

¿Es democrático el nacionalismo?

n este país cualquier político puede decir las barbaridades

n este país cualquier político puede decir las barbaridades más grandes sin que nadie se extrañe. Los obsesionados separatistas se saltaron las leyes democráticas y quieren demostrarnos que son más democráticos que nadie. Es como el que rompe un contrato unilateralmente para no pagar la deuda pendiente. Estos fueron los que inventaron la querella catalana a sabiendas que no hay base legal que la sostenga. Ya vemos que pacíficos son los separatistas colgando muñecos de un puente simulando como le  harían a los votantes de los partidos constitucionalistas. No quiero decir que todos los separatistas sientan lo mismo, pero si se declarara la independencia de Cataluña se impondrían los más brutos como ocurre con todos los fanatismos hasta el día de hoy. Si no respetan las leyes ni la democracia, el futuro gobierno formado por anticapitalistas y capitalistas unidos para destruir la convivencia de catalanes, españoles y del resto de Europa, porque están contra todos, sería otra vez el tormento de más guerras. Su fanatismo no tiene límites a pesar de su fracaso de falta de apoyo en Bruselas, ni en ninguna parte del mundo a pesar de la campaña  del fugitivo misionero Puigdemont tratando de degradar a España de falta de democracia y justicia, endosándonos  todos sus males, sin asumir su falta de capacidad para gobernar la economía pública de la Generalitat. Pero tampoco los constitucionalistas andan muy acertados haciéndose el vacío unos a otros, mientras que los separatistas están unidos para ganar la independencia. Los separatistas incumplen las leyes pero evitan los enfrentamientos entre sí para alcanzar objetivos. Fueron tan irresponsables que en vez de gobernar para una buena calidad de vida de la gente se dedicaron a crear emociones y creencias nada democráticas por mirar su solo ombligo. 
Pero los constitucionalistas tampoco lo están haciendo bien, demostrando más interés sectario de partido que de que gane el conjunto para volver las aguas a su cauce democrático, porque ya vimos que los nacionalistas- separatistas no se pisan la manguera. Ciudadanos, al enterarse de que las encuestas le eran favorables se apresuró a proponer que la lista más votada, la suya, fuera proclamada su candidata presidenta de la Generalitat, craso error que demuestra un exclusivo egoísmo crónico habitual en nuestros políticos. Por el otro lado aparece el candidato Iceta de PSC proponiendo una quita de 80.000 millones que debe la Generalitat para que lo paguemos todos los españoles como hicimos con el rescate bancario. Y el candidato del PP, ese hombre fornido con pinta de leñador, Albiol está con la misma obsesión sectaria y como siempre echando más leña al fuego con su repetida frase “el artículo 155 de Rajoy le hizo bajar los pantalones a los separatistas encerrados en la cárcel”, prometiendo respetar el artículo 155 para quedar libres. Esto nos hace recordar los tiempos de cuando el PP estaba en la oposición atizando al gobierno con el terrorismo de ETA en los momentos más delicados,  también por sectarismo. Primero, el artículo 155 no es solo de Rajoy como pretende vender Albiol, que debió aplicarlo mucho antes por no hacer el más mínimo esfuerzo político para frenar y contrarrestar el relato de los separadores. Segundo, los exabruptos del candidato del PP siguen la misma tónica, no buscan enfriar el separatismo, busca hacerse notar como sea. Ningún nacionalismo trajo nada bueno, tanto el del centro como periférico. No pueden competir con la democracia porque es una idea excluyente  que se convierte en creencia, luego en tiranía. Teniendo un marco constitucional democrático donde se puede revertir con  elecciones tal como quedó demostrado con el ascenso de Podemos y los independentistas en Cataluña con la Constitución de 1978 que ahora quieren anular, lo que demuestra la falta de capacidad para mejorar la democracia actual y  prosperar en paz y libertad.
En esta democracia, aunque no suficiente, hay pesos y contrapesos para perfeccionarla, lo que pasa es que hay que trabajar con honestidad y grandes dosis de racionalidad. Los nacionalismos están cargados de pura ideología convertida en religión, es excluyente y no deja espacio a la creatividad individual. En los  nacionalismos  mandan pocos y tienden a controlar todo. En el siglo XXI y el avance tecnológico no tiene sentido poner  fronteras para defender la calidad de vida de la gente. Los ciudadanos deben de disponer de cierta  libertad reglada, flexible para que una  sociedad se mantenga estable y sin estar oprimida. En los distintas partes del mundo los separatismos se dieron allí donde el estado abuso, no es el caso de España.