• Viernes, 21 de Septiembre de 2018

Diálogo de besugos

os gobiernos de las comunidades autónomas son los representantes

os gobiernos de las comunidades autónomas son los representantes del Estado en sus territorios, sus competencias están reguladas en los estatutos y en la Carta Magna. Los gobiernos no deben de manipular a los ciudadanos para enfrentarlos, por muchas convicciones separatistas que se basan en hechos históricos, Galicia tiene muchos más. Todas las comunidades tienen su historia. Los separatistas mientras no tengan la independencia solo disponen de sus deseos separatistas, por lo tanto no tienen competencias para salirse del carril constitucional, no pueden declarar unilateralmente la independencia sin contar con la mayoría de los catalanes y lo saben, pero con su petulancia quieren darse a conocer en el mundo. Afortunadamente de momento lo están haciendo con aire festivo, por lo demás se basan en mentiras de forma descarada llegando a difundir vídeos pegando los agentes de orden público el 1-O, pero también hay que ver los vídeos de los mossos pegando mucho más a los catalanes cuando el Govern hizo los recortes cuando los catalanes y el Presidente Mas tuvo que ser rescatado en helicóptero. El referendo del 1-O fue una  chapuza dictatorial impresentable lo mismo que los hizo Franco, sin competidores para ser ellos los únicos ganadores de los resultados virtuales cocinados puesto que se comprobó que una persona pudo votar hasta cuatro veces, por eso los observadores internacionales que los separatistas invitaron, no le dieron el visto bueno. Años dedicados a la educación propaganda para la rotura, lo mismo que hizo el ministro de la ilustración pública y propaganda  Joseph Goobbels en compañía de Hitler.
Pero dicho esto, no es de extrañar que los separatistas catalanes se salten a la torera las leyes como hasta ahora  lo han hecho los gobiernos de España, comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos, sin que los órganos de control controlaran, y una justicia cautiva que pasó de todo. Hay que reconocer que llevamos varias décadas de espaldas al verdadero funcionamiento de la democracia, que no consiste sólo en votar cada cuatro años para llamarla así. Nuestra democracia fue bien acogida en un principio pero la fueron reduciendo los responsables con poder no dieron ejemplo. Fue la crisis de los recortes la que hizo saltar las alarmas para tomar conciencia y empezar a cuestionar a los políticos y las instituciones que deben ser reformadas y respetadas por sus ocupantes. Si se cumpliera la Constitución de 1978  el separatismo de Cataluña no llegaría tan lejos, le perdieron el respeto al estado español y a sus dirigentes, mientras que el Gobern estuvo entretenido invirtiendo en concienciar a los catalanes para alcanzar el genético independentismo sentido históricamente por una minoría burguesía acomodada. Ahora le están echando un pulso al Estado con su victimismo acusando a otros para disimular su mala gobernanza, y de que el Art. 155 es dar un golpe de estado cuando fueron ellos los que no respetaron las reglas. El caso es que ahora no se habla de los casos de corrupción de los gobiernos de Cataluña y de España.
Ahora los dos gobiernos tantean sus fuerzas para ver quién aguanta más, están en un diálogo de besugos acusándose mutuamente. Llegados aquí, si no quieren dialogar para reformar la Constitución, es el presidente Rajoy al que le toca defender la actual Constitución con el apoyo de otros partidos, aunque merezca  todas las críticas.
Rajoy dudo que tenga  la capacidad dialéctica suficiente para desmontar tamaño burrada de estos separatistas, no sabe hablar sin leer, le falta la convicción espontánea de un buen político para rebatir los argumentos de estos políticos separatistas y atraerlos a la reformas constitucionales que nadie niega esa necesidad después de tanto tiempo sin tocarla más que para modificar el artículo 135 para salvar a los bancos. Hoy es más importante salvar la unidad de España, precisamente, también para salvar la economía, los bancos, la paz social y para que sigamos hacia adelante compitiendo unidos en el mundo y con altura de miras.