• Domingo, 23 de Septiembre de 2018

El PSOE no está roto

o más normal en democracia es que haya debate y confrontación

o más normal en democracia es que haya debate y confrontación de ideas de cómo llevar un partido para bien del mismo y del país que aspira a gobernar. Hasta en el franquismo de partido único, se llamaba “contraste de pareceres”; y ahora se alarman con las primarias del PSOE porque cada candidato defiende su proyecto. Corre como la pólvora el mensaje de que el PSOE está roto porque hay tres candidatos que aspiran a la secretaría general. Parece mentira que los medios de comunicación y sus agentes caigan en la trampa y hagan valoraciones perversas de un partido que está con el proceso interno democrático para elegir su secretario general para llevar la dirección del partido hacia un futuro que de respuesta a los nuevos problemas que en la sociedad se dan. No se acuerdan de informar que en Suresnes el PSOE estuvo en otro gran debate parecido; y en el 35º del Congreso en el 2000 se presentaron a la secretaría general cuatro candidatos, ahora son tres, Zapatero, Bono, Rosa Díaz y Matilde Fernández, y ganó Zapatero por tan solo 9 votos a Bono, y nadie dijo que el PSOE estaba roto, al contrario, en 2004 ganó las elecciones generales. Por consiguiente, hoy no hay  más motivos que antes. ¿Por qué  ahora se empeñan en alarmar con el coco de Pedro Sánchez, si gana?; porque cuando salió Zapatero había menos intereses creados, y el PP tenía mayoría absoluta en el Parlamento y ahora no. Rajoy gobierna gracias a la abstención del PSOE, y el aparato no quiere asumir los cambios que las bases y la sociedad demandan. Mejor sería que fuéramos más éticos en nuestros trabajos por el bien del interés general, y no incordiar para hacerse notar. 
Está triunfando la posverdad, para engañar a sabiendas a la gente por los  políticos y medios de comunicación por ignorancia, o por encargo. Aquí hay demasiada manipulación en perjuicio del interés general y la democracia misma. Los intereses personales perjudican a gente con capacidad y mérito, vuelven locos a la ciudadanía, y estos a su vez se despachan sin ton ni son, y sin conocimiento de causa, salvo raras excepciones. Los pueblos siempre fueron manipulados, pero ahora es más fácil por los más fuertes propietarios de los medios, los más débiles nos creemos que por usar las redes sociales ganamos. Las redes son propiedad de los fuertes y le calientan los cascos a la gente cabreada  como hizo Trump, que además conto con la inestimable ayuda procedente del territorio de Putin con ciberataques al partido demócrata, lo mismo que ocurrió en las elecciones francesas para apoyar a Le Pen. Los propietarios de las redes sociales lo tienen todo atado, a nosotros nos dejan espacio para patalear, pero ya vemos que el mundo con estas teologías se está derechizando cada vez más.                                                                                                          Como en este país no tenemos arraigo democrático a pesar de estos 40 años de libertades, nuestros gobernantes no han dado la talla, ni se han preocupado por la educación cívica en los distintos niveles de la enseñanza. En los países con hábitos democráticos arraigados en el pueblo  sus gobernantes se portan democráticamente, y  los partidos alternativos democráticos no hacen trampa, ni calumnian. Razonan, dialogan y llegan a acuerdos para hacer leyes que el pueblo necesita, como la educación, la sanidad etc, mientras que aquí los gobiernos se dedican a deshacer lo que hizo el otro. Así  llevamos diez leyes de educación, entre otras. Los partidos no  legislan para el interés general, y cuando lo hacen, son los primeros en no cumplirlas. Por eso tienen que debatir y mejorar la calidad democrática dentro para después practicarla en las instituciones.