martes 15.10.2019

Falsos salvapatrias

La mayoría de los salvapatrias solo quieren privilegios tal como demostró la historia de España. Su única ideología es la defensa de sus intereses particulares aprovechando las crisis invocando salvar la patria para meternos en sus guerras que siempre las pagaron los pacíficos ciudadanos. Es curioso que al día de hoy echan mano de los mismos argumentos apocalípticos con afirmaciones falsas con la excusa de que se rompe España. Vuelven a viejas formulad caducas en vez resolver las desavenencias y conflictos  entre partes, pero no, aprovechan el descontento de la población para conseguir el poder y luego convertir a España en un gran cuartel como pasó tantas veces. Ahí tenemos a Vox haciendo apología de la violencia para que haya más violencia armando a la población para crear más violencia.  

En EEUU están armados hasta los dientes y hay más inseguridad que en España. Vemos las constantes matanzas en colegios y calles. Pero estos oportunistas toman una parte por el todo. La democracia es el sistema menos malo y su templanza y cautelas nos da más seguridad que cualquier propuesta de estos nuevos mesías. Hay oportunistas que proponen remedios peor que las enfermedades. Si cada vez que alguien se cabrea tiene un arma a mano, puede usarla y luego arrepentirse, pero será tarde.

Hitler salió elegido en las urnas por el descontento de la población que estaba sumida  en una crisis y lo único que hizo fue destruir las urnas, el Parlamento y todas las instituciones democráticas y nos metió en una guerra mundial que lo destrozó todo. Hubo que volver a la razón y no a la razón de la fuerza que solo trajo sangre, sudor y lágrimas.

La democracia se hizo para  participar y arreglar las crisis y los conflictos dialogando. En última estancia ahí están las normas para hacerlas cumplir. Pero nunca fueron solución los exabruptos, ni la violencia imponiendo una ideología única sobre todos los demás. 

Esto no hubiera pasado si los dos partidos que gobernaron España cumplieran con todos los artículos de la Constitución de 1978. Pero los ciclos funcionan y lo mismo que está pasando en España ocurre en otros países de las democracias occidentales, subiendo los ultras, mientras el resto sale beneficiado sobre todo los negocios especulativos que nos hacen trampa procedente de EEUU como las crisis de 1929 y la reciente.
Hay que tener paciencia para convivir y aquellos que encuentran soluciones tajantes fueron una desgracia impuesta por unos pocos.

Falsos salvapatrias
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