• Miércoles, 19 de Septiembre de 2018

¿Hay tres Cataluñas?

ctualmente hay la Cataluña española, la francesa y una tercera

ctualmente hay la Cataluña española, la francesa y una tercera que representan los separatistas. Al menos yo, veo que lo que está ocurriendo en Cataluña que aún siendo  un esperpento no tiene por qué ser tan negativo como parece, sirve para poner a prueba nuestra democracia, la política y el Estado de Derecho. Los que viven del escándalo y la propaganda lo están haciendo bien, pero es como la gripe en el cuerpo en lucha de antivirus contra virus, de ahí saldrá un cuerpo sano para seguir en la mejor vía del progreso de España. Además, en primer lugar esto sirve para interesarse por la historia de Cataluña en España. En segundo lugar sirve para hacer la segunda transición de la que tanto habló y prometió Aznar hasta que llegó al poder. En tercer lugar para que ahora hagamos esa segunda transición con las reformas necesarias para que puedan participar las nuevas generaciones que no participaron en la de 1978, sin romperla porque los que sufrimos para conseguir la libertad de la que disfrutamos lo merecemos por tener la mala suerte de haber sufrido una guerra civil por falta de diálogo. Ahora toca hacer en un proyecto de Estado solidario donde todos quepamos sin hacernos daño. Hacer las reformas de las administraciones públicas pendientes, y una verdadera separación de poderes para que no quede lugar a dudas donde cada uno asuma sus responsabilidades. No puede haber democracia sin separación de poderes y una justicia que castigue el abuso de poder.
En España los poderosos es muy corriente que no cumplan las leyes y si no le gustan las cambian. Las amnistías fiscales, subvenciones amañadas es el arma que utilizan los gobiernos de turno. Estos hechos dan base a la rebeldía que de no ser entendidas y atendidas terminan dando base a pasarse de rosca a malos intencionados.
Los gobiernos centrales deben de dar ejemplo a los demás gobiernos que hay en las CC.AA., ayuntamientos y diputaciones con reglas claras para evitar el sectarismo de partido y discriminación en los distintos territorios. Hasta ahora se vino sembrando la semilla de los egoísmos idea aceptada (donde en política vale todo) donde las normas son pura literatura, salvo para los más débiles. Así los fueron creciendo los distintos partidos independentistas sin qué su gobierno pudiera demostrar en qué estaba discriminado con respeto a otras comunidades porque su objetivo solo era romper España. Una operación bien diseñada  por el Gobierno de Cataluña y sus dirigentes tampoco fueron ejemplares, y como dice el refrán (a río revuelto ganancia de pescadores). Estos independentistas parece que han copiado del gobierno de Corea del Norte hacen llorar de fanatismo a su gente, lo mismo que hacen los catalanes separatistas en las manifestaciones. Pero que vean y comparen dónde la gente vive mejor, ¿en Corea del Norte o la del Sur? La gente vive de la economía, no solo de ideas románticas caducas. Los separatistas catalanes ya están peleando entre sí para ser candidatos a las elecciones de 21 D, por una parte el prófugo Puigdemot, desde Bruselas se postula para ser el próximo candidato del PdeCAT, y por otra lado se postuló su compañero Santi Vila recién salido de la cárcel. Los demás partidos independientes la CUP y ERC están disputándose la primera línea de salida para ganar las próximas elecciones y volver a las andadas obsesionados con ideas separatistas, las consecuencias no les preocupan. No hay peor cosa que mirarse hacia al ombligo olvidando del ombligo de los demás. Como prueba no hay más que escuchar algunas entrevistas hechas a los catalanes separatistas: «yo quiero la independencia para acabar con la corrupción del gobierno de España», olvidándose que durante más de 20 años su Gobern fue uno de los más corruptos en lo económico, y el  más mentiroso de la historia de Cataluña. E aquí la fuerza que tiene un gobierno cuando se dedica a lavarle el coco a la ciudadanía producir daños graves arrastrando a la sociedad al caos. 
Nuestra democracia deja mucho que desear, pero no es la dictadura que están vendiendo al mundo los separatistas. Si fuera una dictadura Puigdemont es posible que corriera la misma suerte que Campanys con Franco.