martes 22.10.2019

La justicia y la política, totum revolutum

egún las últimas noticias, el Supremo duda dónde trasladar los restos de Franco en caso de que decida que sea exhumado. Con todos los respetos a esos magistrados del Supremo opino que el sentido común heredado de nuestros pensadores, los magistrados debieran de haber decido cumplir la Ley de Memoria histórica y el decreto del gobierno en base a lo que acordó el soberano Parlamento de España y dejar de hacer valoraciones políticas a las que estamos acostumbrados a ver en sentencias y oírlas con más frecuencia de lo deseado como si fueran políticos. No necesitan hacer pronunciamientos políticos por no ser elegidos en urnas. Pero tampoco los partidos deben prescindir de las cuotas de reparto para nombrar jueces afines en los órganos de gobierno de los jueces. Mientras eso siga así no podremos hacer efectiva la división de poderes. Los políticos legislan y hacen leyes en el Parlamento y los jueces están para aplicarlas. Estas declaraciones sobre Franco dan pábulo a su familia y afines para perpetuar su figura y vivir de ella. La exhumación del cuerpo de Franco debe sacar del medio de sus víctimas, es de sentido común y si su familia fuera decente no se opondría. Lo que no se hizo en la transición debe de hacerse cuantos antes.
Que los francos tengan tanto poder en determinadas instituciones no es de recibo, lo que demuestra que aún quedan pendiente de resolver injusticias cometidas durante la dictadura que enturbian la calidad de nuestra democracia, para la paz, y el Estado de Derecho.
La encerrona de los francos de trasladar a su familiar a una Catedral por el hecho de haber comprado allí un nicho para consagrarlo es una provocación de interés político que no es de recibo, no se debe consentir en el XXI porque hasta ahora ahí se enterraban destacadas personalidades del clero. Ya bastó que la iglesia durante 40 años le llevara bajo palio como ofrenda a Dios suplantando la hostia.
Todos los dictadores del siglo pasado de Europa fueron cayendo y liquidados, repudiados por sus pueblos y al día de hoy hacen homenajes de Estado a sus víctimas, caso de Alemania, Italia contra Hitler y Mussolini, mientras aquí el dictador tiene portavoces que condicionan a los gobiernos democráticos.
Ahí al lado en Portugal hubo el dictador Salazar que está enterrado en un modesto panteón familiar, pero ni él ni su familia se han enriquecido ni hacen como la familia Franco que debieran llevar sus restos voluntariamente junto a su mujer y otros destacados compañeros ministros de la dictadura, Carrero Blanco, Arias Navarro, Francisco Franco Salgado, etc., como buenos cristianos que es lo que propuso el gobierno, pero la justicia aún no lo ve pero debe obligarles a cumplir las leyes y caso cerrado. Si no la vamos estar liando toda la vida.
Me parece que el Supremo lo tiene en su mano y no deben dar alas al culebrón que la familia y otros poderes fácticos que aún perviven en las instituciones democráticas han montado. Un dictador no debe de ser enterrado en la Almudena, financiada en parte por el Estado, muy céntrica haría imposible la seguridad por ser fuente de conflicto que el clero no debe consentir si quiere mantener el respeto que se merece.

La justicia y la política, totum revolutum
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