Martes 20.11.2018

Los corruptos se protegen

omo político estoy aburrido del comportamiento de los dirigentes

omo político estoy aburrido del comportamiento de los dirigentes de los partidos que en vez de investigar la presunta corrupción de personas de su partido, se dedican a matar al mensajero. No todos los políticos son corruptos como se suele decir, pero la falta de transparencia y una justicia tolerante con calumniadores da la impresión de que todos los políticos son corruptos. Es verdad que el honesto no suele tener poder. Si quiere defender la honestidad tiene poco recorrido, o calla por el sueldo, de lo contrario queda anulado. El papel de un político que se precie y tenga convicciones cívicas tiene que hacer renuncias. 
La obligación de los máximos responsables de una organización política que gobierna, o aspira a hacerlo, tiene la obligación de depurar las responsabilidades en su organización. Todos hemos comprobado que  los dirigentes ante la corrupción dan evasivas y suelen decir que se enteraron por la prensa y se quedan tan panchos, e incluso insultar a los que denuncian acusándoles de judicializar la política, olvidándose de sus deberes con el otro, sus rivales, olvidándose que son  primus inter pares del conjunto democrático.
Hay más responsables, por acción, u omisión, y son los tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial, miran para otro lado a pesar de pruebas del delito, muchos archivan. Aquello que la Ley dice, el que tenga conocimiento de un delito tiene la obligación de denunciarlo.
Flaco favor le estamos haciendo a futuras generaciones. La mejor herencia que le podemos dejar es educación cívica, única manera para evitar enfrentamientos y conflictos de cara al futuro.
España tardó en incorporarse a la democracia y nos creímos el centro del mundo por haber pasado de una dictadura a la democracia, en 40 años solo sirvió para votar cada 4 años sin tener en cuenta el sentido cívico que representa la democracia, sustituyendo la verdad por la mentira en el debate político. El político honesto y auténtico y eficaz tiene que hacer renuncias a privilegios en defensa del interés general. Los actuales partidos se dedican a escenificar, y dotarse de la pomposa, «Comisión de Garantía del Militante» al servicio de la dirección del partido para eliminar a sus rivales.
Los partidos no son democráticos tal como recoge el Artículo 6 de la Constitución de 1978. Está claro que en España somos dados a cargarnos las constituciones, diez desde 1812, una de las primeras más avanzadas de Europa tumbada por Fernando VII, que curiosamente se llamó el deseado. Ahora volvemos a las andadas porque los gobernantes fueron los primeros en no cumplir  la de 1978, que ahora otros  quieren  tumbar y a empezar de nuevo.
Así que tanto los unos como los otros están equivocados, por  seguir la cultura histórica política de siempre.

Los corruptos se protegen
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