Jueves 15.11.2018

Los ratones abandonan el barco cargados

Con mis años de experiencia e aprendido de los demás, y admitiendo que puedo equivocarme

Con mis años de experiencia e aprendido de los demás, y admitiendo que puedo equivocarme, llegue a la firme convicción de que los gobernantes surgidos de los últimos años de democracia han hecho uso y abuso del poder, pero sin tener idea de lo que es administrar los recursos públicos, Han despilfarrado, carentes de diálogo para pactar por el interés general, no particular, y mejor prever el futuro para no caer en las crisis económicas, que aunque sean frecuentes a modo de dientes de sierra, con la ciencia y la tecnología actual que hay en el XXI, debieran dejar  atrás las malas costumbres del pasado. Con los medios técnicos se puede, en lo sucesivo evitar las crisis económicas, y la corrupción con más transparencia y una justicia atenta para evitarla. La única crisis económica, en adelante, solo puede venir por catástrofes  naturales, y aun estas, en muchos casos se pueden aminorar sus efectos con gobiernos capacitados.                         Para dedicarse a la vida pública hay que renunciar a privilegios que no corresponden y los gobernantes deben de hacer su trabajo con cabeza y con corazón por tener en sus manos las vidas, haciendas, y la felicidad de sus representados. No hay más que ver las pérdidas de ahorros de toda la  vida de muchos trabajadores de este país por la mala gestión económica de cajas y bancos  donde estaban en los consejos de administración la flor y nata de nuestro país. Resultaron ser unos avariciosos indignos, carentes de los valores humanos para estar en ese lugar. Si tenían capacidad y mérito, le faltó la  ética y agallas para denunciar lo que conocían. Por cierto, tengo que citar a cuatro señores, verdaderos caballeros honestos que aun quedan en nuestra sociedad, aunque el sistema no incentiva estas virtudes, más bien son molestos para el poder. Se trata de de Fernando Andreu, Francisco Verdu, Iñigo Aldoz y Esteban Tejera, que teniendo las tarjetas Black de Bankia como los demás, no las usaron. Merecen una placa bien grande y  visible  en el centro de Madrid reconocidos como héroes de nuestras cruzadas avariciosas llevadas a cabo por los más de 60 poseedores de las tarjetas blak. Si todos fueran como estos cuatro señores, otro gallo cantería. Estos si supieron prevenir su  futuro dignamente, y los ahorros de los clientes de Bankia, si los demás hieran lo mismo.
Las instituciones públicas y las semi-públicas, han superado a las cuevas de Alí Baba, eran 40 ladrones, pero aquí hay miles. Prometieron y engañaron hasta la saciedad  para que los votaran, para luego arramblar con todo. A la hora de la verdad, los grandes partidos fueron los responsables de estes desaguisados, y no quieren alternativas, pero fueron ellos los culpables de perder más  de 8 millones de votos, que fueron a parar a Podemos y Ciudadanos. Aun mandan intereses  espurios  impidiendo la profundización democrática.
Los gobiernos y los economistas coinciden en que el consumo es bueno no sólo para cubrir las necesidades  de las personas; también para  la actividad económica del conjunto de la  sociedad. Sin embargo recortan a las clases más creativas y activas. Pero hay unos pocos que llevan  el esfuerzo de todos, los gobiernos creen  que son los especuladores los que crean riqueza y estabilidad.
Los teóricos creen en la libertad de mercado y la competencia, redundando en beneficio para la sociedad, pero no hay  libre competencia porque  los gobiernos subvencionan a grandes grupos económicos y promulgarán leyes para exprimir más a la sociedad que es la que crea la riqueza del país. No hay por tanto libre competencia, como podemos ver en la compañías energéticas, y grupos económicos, mandan más que el propio gobierno. Así el ciudadano queda desamparado por falta de gobernantes que los defiendan.
Los gobiernos salidos de los partidos no administran bien, ni hacen un orden de prioridades para el gasto, están al albur de tráfico influencias e intereses que no coinciden con el interés general, por mal gastar nuestros impuestos. Los ratones abandonaron en  el barco saqueando todo lo que  pudieron.

Los ratones abandonan el barco cargados
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