Viernes 16.11.2018

Saquemos lecciones de la historia

Estos días hicimos felicitaciones cruzadas como de costumbre durante  años,

Estos días hicimos felicitaciones cruzadas como de costumbre durante  años, un día de  buenos deseos para el futuro no llega, la mayor parte se quedarán en deseos, porque no depende de nosotros solos. Aunque muchos no se den cuenta, la calidad de vida depende de nuestros gobernantes, que en estos últimos años andan bastante desorientados, carentes de ética, incapacidad, falta de sentido cívico que debe presidir en todos sus actos. A pesar de las nuevas tecnologías al servicio del gobernante para controlar a la gente honrada, se olvidan de controlar el poder, porque los poderosos en democracia rara vez pagan sus abusos contra el orden constitucional, quedando  fuera de ese control para aprovecharse de sus representados, por eso no han impedido la desorbitada corrupción durante estos últimos años en la vida pública, con  enriquecimiento injusto para aumentar su cuenta de resultados, tanto en lo personal, como los de grandes grupos económicos aplicando la ingeniería financiera para defraudar, trasvasando recursos económicos a paraísos fiscales, procedentes de las administraciones públicas con la participación de políticos que dirigían nuestras instituciones. Lamentablemente los deseos que nos venden los políticos antes y después de las elecciones, raras veces son cumplidas.
Por segunda vez en la historia democrática de estos últimos años, los grupos políticos del arco parlamentario tienen la oportunidad de dar ejemplo, como hicieron los distintos grupos políticos de la transición al ponerse de acuerdo sin pobres tácticas destructivas del adversario que nos perjudicarán  a todos. 
De una vez por todas debemos cortar con la escuela que nos dejó la felonía de Fernando VII, que cargó la Constitución de 1812, unas de las más avanzadas y las primeras de Europa, y desde entonces quedamos contaminados a esas historias prácticas políticas que tanto daño y desgracia han causado a nuestra sociedad, a pesar de haber intentado convivir en democracia en varias ocasiones, ganando la irracionalidad. La democracia es un proyecto nunca acabado que hay que cuidar con mentalidad cívico-social, donde los distintos partidos deben competir limpiamente, administrando los recursos por orden de prioridad, eficacia, transparencia  y justicia social.
En este año 2017 los grupos parlamentarios de la oposición tienen la oportunidad de demostrar la  grandeza humana de su valía proponiendo al gobierno lo que verdaderamente necesitamos, en vez andar a la greña, dejando de engañarnos y que el que se equivoque pague, y el gobierno asuma las propuestas que enriquezcan los intereses generales. Leyes justas que lleguen a sus destinatarios, en vez de quedarse en propaganda, y el gobierno que las cumpla, un poder judicial que haga lo mismo, haciendo cumplirlas, y todos trabajemos con conciencia ética y sobre todos los máximos responsables públicos. Que los tres poderes sean independientes y compitan por vigilarse unos a otros, para acabar con la impunidad de estos últimos años. Las leyes se hacen para evitar abusos de poder. La democracia y el Estado de Derecho son para eso.

Saquemos lecciones de la historia
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