Viernes 16.11.2018

Vuelve el populismo nacionalista

Los políticos practican el diálogo de besugos con ánimo de comerle

Los políticos practican el diálogo de besugos con ánimo de comerle los besugos al otro. Esto es la escuela que muchos partidos practican para conquistar el poder, o retenerlo, gastando nuestro dinero y para desplazar al adversario. La mayor parte de los políticos hacen este juego olvidándose de los verdaderos problemas sociales donde tenían que centrarse para eso son  elegidos.
En vez de ganar el poder haciéndolo mejor que su rival y con lealtad al pueblo que representan, se dedican a estas liortas improductivas perjudicando a los ciudadanos.
Pero no, eligen destrozar al adversario con las consecuencias consabidas para el interés general. En los últimos años aparecen los populismos nacionalistas levantando muros para que no entre la emigración olvidándose de su abuelo como hizo en su día y poniendo aranceles a los productos de otros países. Esta es la política del trasnochado Trump. Impiden  que entren los demás pero ellos se los saltan cuando le conviene hacia otros estados.
Ya no se sabe dónde empieza la izquierda, ni donde termina la derecha, ambos se aprovechan del descontento por la crisis económica que alguien provocó para su beneficio. En el descontento prendió el populismo de Trump, el Brexit en Inglaterra, el populismo de los dos extremos en Italiano entre otros, Austria, Polonia, como prueba ahí está el esperpéntico pacto llevado a cabo por los dos partidos de ultra izquierda - derechaCinco Estrellas y Liga Norte han pactado el gobierno para impedir la emigración y echar a otros.
Así crecen los nuevos partidos sectarios olvidándose de los valores humanos y sociales conseguidos después de las dos guerras mundiales.
Hoy los partidos tratan de confundir y provocar el río revuelto donde se pesca mejor. Las crisis son la consecuencia de malos gobiernos y no las provocaron los trabajadores, ni la clase media, la provocaron las élites especulativas incrustados en los gobiernos y otros poderes fácticos económicos de beneficio rápido engañoso para el interés general consentido por los políticos que gobernaron mal.
La UE está desconcertada por falta de liderazgo para defender la idea de sus fundadores. Por un lado está Trump jefe de EE.UU y por otro Putin jefe de Rusia, ambos especuladores en potencia, y  están boicoteando todo lo que pueden la consolidación de la UE como potencia económica que podía ser.
Se impone la globalización de los fuertes, contra la globalización de los débiles, la emigración y frenar la economía de libre mercado y de la competencia con abuso de poder.
 

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