sábado 06.06.2020

Cáritas alerta

Tras el lanzamiento, hace un par de semanas, de un documento de propuestas urgentes para garantizar los derechos de las personas en situación de exclusión social más expuestas a los efectos del coronavirus, Cáritas Española dice haber recibido con esperanza las medidas sociales que el Gobierno ha planteado en el decreto-ley del 17 de marzo. 

A juicio de la ONG de acción caritativa y social de la Iglesia católica, muchas de tales disposiciones pueden ayudar a paliar la situación de personas y familias, fundamentalmente de las clases medias que son la mayoría en estos momentos de gran inseguridad e incertidumbre. 

En concreto –añade– son medidas que pueden amparar a esos seis millones de personas, que como señalan los estudios de la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios sociales y Sociologia aplicada) integran lo que llama “la sociedad insegura” y que está más expuesta a caer en la exclusión social.

No obstante –continúa diciendo– no se abordan del todo las propuestas planteadas para paliar los efectos que esta crisis va a producir entre la población más excluida. Y es que el decreto-ley en cuestión muestra en general una capacidad protectora baja para las familias que ya vienen sufriendo las situaciones de pobreza y exclusión social. Y si ahora –subraya– no se abordan medidas dirigidas a estos sectores, se podrá producir un enquistamiento en su situación.

Por ello, Cáritas insta al Gobierno a dar un paso más en la estrategia de articulación de “un escudo social” ante los efectos de la emergencia que se vive y apruebe sin demoras nuevas medidas que, de verdad, no dejen a nadie atrás y se dirijan de forma específica a las personas en situación social más precaria. 

En estos momentos, según las cifras que maneja la institución, en torno a los 8,5 millones de personas se encuentran en situación de pobreza y exclusión social; un colectivo no pequeño, pues representarían el 18,4 por ciento de la población española. Pero de ellas, unos 1,8 millones acumulan tal cantidad de problemas y necesidades que van a ser las primeras en notar el parón de la economía y de cómo se establezcan las prioridades de las políticas de protección social.

A su entender, durante el breve periodo de recuperación que el país ha vivido no ha conseguido revertir la situación y volver a los parámetros del año 2007. Pero, además, se ha constatado que esos 1,8 millones de personas que ocupan la parte con menos posibilidades y recursos están peor que los pobres de antes de la crisis última.

En este sentido Cáritas recuerda los volúmenes de atención por ella llevados a cabo no se han reducido significativamente como cabría haber esperado. En la actualidad, atiende un número importante de personas inmersas en la exclusión social y que se encuentran peor. Su capacidad de resistencia ante la nueva crisis que está llegando es en la práctica inexistente.

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