jueves 14.11.2019

El Dépor vuelve a las andadas

Está visto que cualquier equipo nos puede pintar la cara. Y el Alcorcón lo ha vuelto a hacer. Fue uno de los tres conjuntos capaz de derrotar al Deportivo en la presente campaña, junto con el Cádiz y Mallorca. En la última jornada disputada en Riazor nos volvió a ridiculizar. Como bien dijo Natxo González, “Somos los tontos de la categoría”. Es cierto. Los madrileños, de la mano del extécnico blanquiazul, Cristóbal Parralo, nos hizo bajar de la nube en que vivimos. Cristóbal le ganó la partida a un Natxo que se volvió a equivocar con unos jugadores mecanizados en un fútbol que en muchas de sus fases aburre e incomoda. Siempre la misma cantinela.

Este Dépor parece que se empeña en demostrarnos su ingenuidad en momentos decisivos cuando el marcador refleja que se pueden conseguir tres puntos que podrían ser trascendentales para mantener esas buenas sensaciones ligueras por las que tanto soñamos. Lo sucedido con el Alcorcón no acabo de comprenderlo, porque con todo a favor, se dejó escapar un triunfo que parecía inapelable.

Sigo sin concebir el bajón deportivista cuando actúa como local. Es tan atípico como peculiar en un deporte que nos hace sentir cosas que no cambiaríamos por nada. ¿Pueden ser los nervios de las horas previas a un partido? ¿Puede ser la incertidumbre cuando parece que se detiene el tiempo en las ocasiones de gol? ¿O quizá no saber controlar esos minutos finales que nos depara el sabor amargo de un marcador negativo? Son todas esas emociones existentes condensadas en una hora y media de partido que nos llevan a pasar de la alegría más pura a la frustración. En el fútbol actual ya no vale jugar bien o en todo caso mejor que tu rival si no lo reflejas marcando goles. 

El resto, lo que ocurre en los minutos restantes no le importan a nadie si no alcanzas la gloria. Y la gloria se le resiste a un Dépor que continúa instalado en la inseguridad y con una plantilla a la que le cuesta alcanzar una regularidad positiva que nos brinde satisfacciones a borbotones. Pero no está resultando fácil.

El Dépor vuelve a las andadas
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