viernes 21.02.2020

“SI FUESE JOVEN ME IRÍA DE ESPAÑA”

“Hay que ser ambicioso, si no es así, no tendrás más que problemas en esta vida”.

“Hay que ser ambicioso, si no es así, no tendrás más que problemas en esta vida”. Pues nada, ahí queda su advertencia. Su autor es un veterano que todos los meses espera con ansiedad que el sueldo de su jubilación aparezca reflejado en su cartilla bancaria para cobrar. Trabajó en todo lo que se le puso por delante y, al final, su esfuerzo y su ambición, como él repite una y otra vez, tuvo recompensa. Ejerció de funcionario, si bien aprovechaba el tiempo que le quedaba libre para ocuparse de otros “vicios” que también le proporcionaban interesantes remuneraciones económicas, como, por ejemplo, ir a vendimiar. Era otra etapa de su vida que para él resultaba más llevadera. La actual no acaba de asimilarla. Hablar de la clase política le produce ardor de estómago. “Calla, calla, no me nombres a los políticos”. Y no le insisto, porque aprecio, por su reacción, que el tema le apasiona. En el ardor de la conversación, le digo que yo, “ni fu ni fa”. “Lo que quiero es bienestar y lucho por ello dentro de mis posibilidades. Lo peor es que en este país solo existen el PSOE y el PP. Que los demás no pintan nada. Que son meros comparsas”. Saltó como un rayo. “Nos están hundiendo y humillando. No hacen más que robar. ¿Es que no ves los periódicos? Los corruptos nos llevan a la ruina. Los hay por todas partes. Y piden respeto, ¿pero qué respeto? Ya se me pasó el arroz, pero si fuese joven, me iba de España. Estoy cansado de que tanto golfo siga trincando. Si fuéramos tú o yo, ya estaríamos en Teixeiro”. Está enganchado. Saca un cigarro del bolsillo, respira a fondo y afirma que no hay solidaridad. “Es igual que cierren empresas, que timen a los de las preferentes, que despidan a la gente, que los jóvenes tengan que emigrar, que los sueldos sean cada vez más miserables, que el paro siga aumentando, que echen a las familias de sus casas y que los problemas los tengamos que solucionar los de siempre, la clase media, los currantes y nosotros, los jubilados. Aquí nadie se solidariza con nadie”. Abandono. Lo dejo tomando una caña y leyendo “El club de los viernes”, un libro que relata la historia de un variopinto grupo de mujeres, que, gracias a su pasión común por el punto, da pie a que cada una dé rienda suelta a sus deseos, pasiones y miedos. Jaime no deja de sorprenderme

“SI FUESE JOVEN ME IRÍA DE ESPAÑA”
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