Martes 26.03.2019

Otra forma de ver la vida

No corren buenos tiempos en la política española. Lo que nos ofrecen día a día los dirigentes políticos demuestran una enorme confusión y falta de rigor y que, consecuentemente, animan a tomar responsabilidades que en algunos casos resultan chapuceras. No es fácil mantenerse al margen de quienes gobiernan un país que parece acomodarse en un bucle que no tiene ni pies ni cabeza.

Estamos en el momento político. Muy delicado para él. Hablar de ello le produce dolor de estómago. “Calla, calla, no me nombres a los políticos”. Y no le insisto, porque aprecio, por su reacción, que el tema le apasiona. “Nos están humillando. Los corruptos nos llevan a la ruina. Ya se me pasó el arroz, pero si fuese joven, diría adiós a esta España tan compleja”. Va más allá y me espeta que “hay que ser ambicioso, si no es así, no tendrás más que problemas”. Pues ahí queda su advertencia. Ramiro, su autor, es un veterano que todos los meses espera con ansiedad que el sueldo de su jubilación aparezca reflejado en su cartilla bancaria para cobrar. Trabajó en todo lo que se le puso por delante y, al final, su esfuerzo y su ambición, como él repite una y otra vez, tuvo recompensa. 

Era otra etapa de su vida que para él resultaba más llevadera. La actual no acaba de asimilarla. Le produce vértigo. También insomnio. Y no está dispuesto a pasar las noches en vela por cuestiones en las que no tiene ni voz ni parte.  

Saca un cigarro del bolsillo, respira a fondo y sigue dando vueltas a su forma de ver la vida. “Es igual que cierren empresas, que despidan a la gente, que los jóvenes tengan que emigrar porque aquí no ven futuro, que los sueldos sean irrisorios, que el paro siga aumentando y que los problemas los tengamos que solucionar los de siempre, los currantes y nosotros, los jubilados”. Abandono. Me doy por vencido y lo dejo tomando una caña y leyendo un libro de recetas escrito por Arguiñano, que gracias a su pasión culinaria, da pie a que cada uno dé rienda suelta a sus deseos, pasiones y miedos.

Otra forma de ver la vida
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