• Miércoles, 26 de Septiembre de 2018

Puede haber sorpasso

Hace 50 años que Massiel, desde Londres, ganaba el primer festival de Eurovisión para España cantándole a la mañana que veía su juventud, y al sol que día a día le traía nueva inquietud.

Hace 50 años que Massiel, desde Londres, ganaba el primer festival de Eurovisión para España cantándole a la mañana que veía su juventud, y al sol que día a día le traía nueva inquietud. Era su ya famoso “La la la”, donde todo en la vida es como una canción, que cantas cuando naces y también en el adiós. Parece que fue ayer, pero ya ha pasado medio siglo, el mismo tiempo que hace que un servidor ya tonteaba con la que era y sigue siendo mi reina de corazones. Un año más tarde, curiosamente, España volvía a vencer en Eurovisión. Salomé, con su canción “Vivo cantando” lo conseguía en un certamen polémico donde hubo cuatro vencedores y en el que algunos países se negaban a venir a España atemorizados por el régimen franquista que se vivía en aquella época. 
Y ahora llega Portugal y el turno para los triunfitos Amaia y Alfred que siembran cierto desajuste de opiniones sobre si serán capaces o no de conseguir un nuevo éxito para los miles de fans que tienen en su país con su insulsa melodía “Tu canción” que de tanto escucharla ya empalaga y que no es precisamente la gran favorita para tomar el relevo del portugués Salvador Sobral, el Cristiano Ronaldo de la música y gran amante del jazz, cuya vida está plagada de luces y sombras. Pero esa es otra historia. 
Llegados ahora al certamen luso que se celebra mañana en Lisboa, admiro el esfuerzo de Amaia y Alfred quienes, dicho sea de paso, no a todo el mundo les cae bien, especialmente el catalán. Así es la España nuestra. Es evidente que la personalidad infantil, espontánea, cándida e ingenua de Amaia se ha ganado más al público que su pareja de baile. Su imagen en el escenario, sus gestos, sus sonrisas, su evidente amor que reflejan con sus miradas pueden dar el sorpasso y hacer que “Tu canción”, insipida y desaborida, consiga los points que nos lleven al número uno del podium. El ejemplo lo tenemos en la balada “Amar pelos dois” de Sobral en Kiev. Nos parecía un bodrio y se llevó el triunfo. Mucha fuerza, chicos.