jueves 19.09.2019

Tino Fernández tenía un plan

Después de la inesperada dimisión del presidente del Deportivo, que respeto, veo un escenario muy feo para el futuro del club. Hace unas semanas, desde estas mismas páginas, apuntaba la posibilidad de que nuestro Real Club no estuviese en las manos adecuadas. Miren ustedes por donde ese augurio se hizo realidad. 

En el Deportivo se abre un panorama lleno de incógnitas que no se conciben a estas alturas del campeonato. Tino tenía un plan que se ha ido al garete. Es cierto, pero debe recapacitar sobre la decisión tomada. No es el momento para hacerlo, sobre todo en las circunstancias deportivas que vive el equipo. Y lo sabe. 

Está claro que el club ha caído en picado, pero hay que saber nadar contra corriente, saber enfrentarse a los problemas y no tirar la toalla a las primeras de cambio. Mentalmente, el equipo está muy tocado y esta crisis no favorece la recuperación de una plantilla que alguien calificó de “ninis”. Ni estudian ni trabajan. 

Cachondeos al margen, hace falta disciplina deportiva y sobre todo tenemos que convencer a los que se muestran indecisos de que todos nos equivocamos y de los errores se aprende. Cerrar los ojos, maldecir las equivocaciones y dar el portazo no es lo correcto. Basta ya de bobadas. No le demos la razón al extécnico Natxo González cuando soltó aquello  de “Somos los tontos de la categoría”. 

Hay que centrarse en lo que resta de competición y no escapar a una complicada realidad en la que todavía es posible soñar con el ascenso en un curso que está resultando un quebradero de cabeza y que no se soluciona así por las buenas. 

Hace falta tomarse un buen chute de moral para levantar el vuelo porque pasar una temporada más en Segunda sería catastrófico para el club, para la ciudad y para una afición positiva que está demostrando que vive y piensa en blanquiazul. Yo también me apunto a esa positividad y me olvido de la realidad. es lo que importa. Hoy en Soria podemos remontar el vuelo. Y así, ojalá, la normalidad impere de nuevo.

Tino Fernández tenía un plan
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