Feira do Libro

Montse Fajardo reivindica en la Feira do Libro de Rianxo el papel de tres mujeres de la localidad

En ese negocio, que regentaba su tío Antonio, fue donde se impregnó del olor a tinta mezclada con la gasolina con la que su familiar limpiaba las máquinas, y donde tuvo contacto, andando por el medio y enredando con las letras, con “pequenos anacos de ferro que se ían xuntando no soporte de madeira para que xurdise a maxia: unha palabra, unha frase, unha tarxeta, un pasquín enteiro”, y que era su “word” de la infancia.Tras hacer referencia a los diversos y múltiples contenidos de la librería, entre los que incluso había muchos libros prohibidos que se vendieron, y que en la casa familiar situada justo arriba había un cartel que presidía la chimenea en el que se proclamaba “prohibido prohibir”.