El Ribadumia fue superado en juego y en intensidad por el filial del Lugo

Mota trata de avanzar ante la presión del lateral Varo | gonzalo salgado
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El equipo de Luis Carro fue superado en juego y en intensidad durante más de una hora por un Polvorín que le dio la vuelta al tanto inicial de Fran Fandiño. El arreón final, con dominio y muchas llegadas, ya no fue suficiente. Por segunda semana seguida el Ribadumia encajó 5 goles, víctima de sus errores y su falta de contundencia en los duelos individuales.
El filial del CD Lugo, con el entrenador del primer equipo Alberto Monteagudo en la grada, salió con mucha determinación en A Senra, a ser protagonista y presionar en campo contrario. Los locales, con novedades en el once tras la goleada encajada la pasada semana en Ourense, comenzaron con dudas, incapaces de imponer su estilo de juego combinativo. Demasiado imprecisos, apenas llegaban y sin embargo lograron adelantarse.
Cuando mejor estaba el Polvorín, el Ribadumia hizo el 1-0 en su primera ocasión a los doce minutos. Monchito recortó en banda izquierda y sirvió con la derecha un balón al segundo palo, donde Hugo Soto en vez de rematar decidió dejar de cabeza al punto de penalti donde remachó de volea Fran Fandiño. Un gran gol.
El 1-0 igualó el juego, el Polvorín perdió la iniciativa, la posesión estuvo dividida y los aurinegros se animaron. En este nuevo escenario, con el filial menos cómodo, llegó la remontada en apenas dos minutos. En el 22, el Ribadumia pagó caro un intento de robo en campo contrario, dejando toda la banda izquierda para la subida del lateral visitante Pablo Rey, cuyo pase al área tocó Rayco y remató al fondo de la red en el segundo palo Antón Escobar. El plus anímico del empate hizo que Morais, solo dos minutos después, probase suerte con un disparo desde veinte metros en el lado izquierdo del campo local. Golpeó con el empeine interior de su pierna derecha, buscando la escuadra, y el balón describió una parábola perfecta para colarse en el ángulo tras tocar el larguero y el palo, un golazo.
Los locales, para cerrar una desafortunada primera parte, perdieron por lesión antes del descanso a Fran Matos, que tras un segundo encontronazo seguido ante un rival, abandonó el campo cojeando.
El Polvorín resolvió el partido en el primer cuarto de hora de la segunda parte con dos transiciones por banda. En el minuto 52, la acción otra vez por la izquierda de Pablo Rey, centro al segundo palo donde Javi Rey supera a Alberto Rey, que lo derriba en pena máxima. Escobar hizo el 1-3 de penalti. Acto seguido, Luis Carro dio entrada a Rubén Cerqueiras, que reapareció más de dos meses después de su lesión. Aunque el Ribadumia mejoró de forma notable, pasando a combinar en campo contrario y metiendo más atrás al Polvorín, volvió a cometer un error a la hora de partido que le costó el 1-4. El lateral Alberto Rey dio a destiempo un paso adelante para tirar la línea de fuera de juego, Escobar metió el pase sobre Javi Rey que en el mano a mano batió por bajo a Roberto Pazos.
En la última media hora el Ribadumia tiró de orgullo y buscó su gol ante un rival que mantuvo su gran derroche físico. Hugo Soto, de volea desde la frontal del área, hizo el 2-4 para los locales a falta de diez minutos. El filial, tras realizar los cambios, sufrió en el tramo final, incapaz de tener el balón se vio asediado, pero Juan en la última jugada del partido ya en el minuto 93, puso el 2-5 definitivo. Un resultado que agrava el mal momento de los aurinegros y les invita a reflexionar.

El Ribadumia fue superado en juego y en intensidad por el filial del Lugo