Vecinos denuncian el aumento de la conflictividad y el “total abandono” en Bandourrío

La Rúa Murillo se ha convertido en una de las calles más conflictivas | Chechu Río
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La reyerta del pasado viernes en la Praza de Compostela en la que se vieron implicadas una pareja y un hombre con bastón, que resultó herido en la cabeza, no fue un episodio aislado, sino que pasa a engrosar la lista de conflictividad en ese entorno. Así lo aseguran sus residentes y también de forma especial en el barrio de Bandourrío y las calles Romero Ortiz, Pombal y Cervantes, que aseguran que desde hace un año se convirtió en una zona insegura, pues se suceden peleas y discusiones entre consumidores de sustancias estupefacientes que no pasan a mayores, pero que les hacen temer que puedan acabar en un grave suceso. Y aseguran que el trapicheo es frecuente y que va a más.
Varios residentes hacen referencia a que en la Rúa Murillo se concentran bastantes toxicómanos, así como gran cantidad de veinteañeros que también consumen algunas drogas, y que montan mucho jaleo a plena luz del día en esa calle por el que casi no pasa gente, salvo los que viven en ella y porque no tienen otro sitio por donde acceder a sus viviendas. Añaden que los fines de semana tienen que sufrir lo que denominan el “mañaneo”, con jóvenes que prolongan las horas de diversión nocturna hasta bien entrado el mediodía, mientras los vecinos y empresarios del lugar intentan desarrollar su actividad diaria, algo que logran no sin muchas dificultades y encontronazos con esos individuos de marcha. 
Algo similar es lo que aseguran que sucede en otro vial del entorno de la Praza de Teruel, concretamente en la Rúa Churruca, donde hace meses fue necesaria la intervención policial para echarlos por las molestias que ocasionaban. En otras zonas del bario también se producen discusiones y pequeños altercados fruto de la ingesta etílica y que van en detrimento de la convivencia. Los afectados subrayan que después de una temporada tranquila han vuelto los problemas, y que la situación se agravó en los dos últimos meses.
Por si estos fuera poco, los residentes en este emblemático barrio marinero de la capital barbanzana se quejan de la desatención que padecen, por la falta de limpieza, con excrementos, orines y vómitos, además de botellines, vasos y otros desperdicios tirados, además de recordar que hace semanas había ratas por la calle. Añaden que la presencia policial por la zona es muy escasa, por lo que piden que se intensifique para acabar con los problemas. l

Vecinos denuncian el aumento de la conflictividad y el “total abandono” en Bandourrío