Una de las presuntas víctimas del sacerdote acusado de abusos puso una almohada entre sus piernas para protegerse

Gente saliendo de los juzgados de Cambados donde se ha instruído la investigación judicial por estas denuncias | d. a.
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El sacerdote cambadés Segundo C. V. tendrá que sentarse muy probablemente en el banquillo de los acusados por la presunta comisión de seis delitos de abusos sexuales, tres de ellos continuados, a menores de 16 años en 2019. En ese momento tenían 15 y los hechos sucedieron durante un campamento en el colegio Salesiano de Cambados, un peregrinaje a Santiago y el visionado de un partido en Vigo. Tras los “relevantes” testimonios de los menores y los informes psicológicos, la jueza instructora ve indicios de “criminalidad bastantes” y da un plazo de 10 días para que el Ministerio Fiscal y la acusación particular presenten escritos de acusación para la apertura de juicio oral o el sobreseimiento de la causa. El ministerio público interpuso una querella en octubre de aquel año.

El cura, de 40 años y  natural de Castrelo, pero destinado en el colegio de la misma orden en Vigo como profesor de religión, se encuentra en libertad provisional. Según el auto, su comportamiento consistía en tocamientos de los genitales de los menores y además de manera reiterada, en alguna ocasión hasta diez veces, intentándolo a intervalos incluso en una misma noche, insistiendo aún cuando los jóvenes intentaban esquivar sus maniobras haciéndose los dormidos o girándose en sus camas.

 

“Ánimo depredatorio”

Este es el caso del campamento celebrado en julio en Cambados donde presuntamente abusó y lo intentó por cuatro noches casi consecutivas con la misma víctima, que ya había sufrido episodios anteriores, según denunció. Uno en abril, durante un peregrinaje a Santiago, cuando dormía cerca de él en el albergue de Valga, y otro unas semanas después, cuando lo llamó a su despacho en Vigo. Este niño llegó a ponerse una almohada entre las piernas para protegerse y su reacción coincide con la del resto, indicando que ante lo sucedido se quedó en “shock” y “simuló estar durmiendo”, “presa del miedo”. Expresiones recogidas en el auto que destaca el “ánimo depredatorio” del investigado que, con el fin de “satisfacer su apetito sexual”, se prevaleció de su “situación de superioridad jerárquica” porque era su profesor y director de estas convivencias.

En total, fueron cuatro los denunciantes de estos actos “libidinosos”. Dos estaban en la habitación de seis de la que era monitor el cura y el resto no, pero Segundo C.V. se cambiaba de habitación a altas horas de la madrugada. De hecho, los niños del cuarto que tenía a su cargo llegaron a juntar sus literas para evitar que alcanzara con la mano la más próxima a su cama, pero les ordenó separarlas y al no obedecer llegó a decirles: “Tranquilos, de esta baldosa no paso” y esa noche se fue a dormir a otro sitio.

Los presuntos abusos sucedieron en las noches de entre los días 15 y 20, pero según el auto, el 19, otros monitores del campamento ya habían sido alertados por los menores y les indicaron que si volvía a suceder gritaran “lo que sea”. El sábado se enteró la presidenta de la asociación Abertal, que gestiona el colegio de Vigo, y el domingo 21, los padres de los afectados interpusieron denuncia en la Policía Nacional de la ciudad olívica.

 

Tratamiento psicológico

Posteriormente, el 29, se sumaron otras dos: la de otro participante en la peregrinación de abril, que denunció hechos similares cuando dormían en una gran sala del monasterio de Padrón, y un sexto durante el visionado de una partido en una sala de Abertal, en junio.

Los menores se encuentran bajo tratamiento psicológico y padecen, en mayor o menor grado, secuelas como trastorno de estrés postraumático, pesadillas, sentimiento de culpa, vergüenza, síntomas depresivos, tristeza y problemas de concentración, además de sufrir “daños morales derivados de la situación de humillación y vejación” a la que fueron sometidos. Cuestiones recogidas por la jueza del número 4 de Cambados, Luz María Fernández de Landa, que se encargó de la instrucción.

Segundo C.V. fue detenido ese mismo julio y el Colegio Salesianos lo apartó de sus funciones.  Ingresó en prisión provisional y su abogado solicitó su excarcelación en varias ocasiones hasta llegar a la Audiencia de Pontevedra, que estimo parcialmente su recurso, así que el juzgado lo dejó en libertad provisional bajo fianza de 12.000 euros junto con otras medidas. El dinero lo abonó la orden y que figura como responsable civil subsidiaria en esta causa, y como tal se vio “en la obligación” de pagarla al depender económicamente de la misma el religioso., esgrimió entonces un portavoz a la agencia Efe.

Una de las presuntas víctimas del sacerdote acusado de abusos puso una almohada entre sus piernas para protegerse