La víctima de violencia machista recibe el alta y el apoyo de más de 200 vecinos

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Más de 200 personas se concentraron ayer a las puertas del Consistorio grovense para mostrar su repulsa por el atentado sufrido por su vecina Eva Afonso. Se gritaron consignas tantas veces repetidas como “Ningún agresor sen castigo”, “Querémonos vivas e visibles”, “Queremos unha xustiza que nos protexa”. Sin embargo, y desafortunadamente para la ourensana, el sistema no pudo evitar que el pasado miércoles su expareja le disparase en la cara.Sobrevivió y ayer regresó a casa, tras ser operada en Montecelo para retirarle los restos de munición alojados en el cuello. 
Según la concejala de Igualdade, Noemí Outeda, dentro de las circunstancias, “está bastante tranquila” y ahora “lo que quiere es estar en casa con su hija y volver a la normalidad cuanto antes”. La edil ha seguido de cerca su evolución a través de una amiga que está cuidando de la menor de 15 años y que se encontraba en el instituto en el momento de los hechos. Outeda no se explica qué pudo haber fallado para que la mujer, que “siguió todos los pasos y recomendaciones”, sufriera este atentado contra su vida por parte de su maltratador, José Antonio Prieto F. 
La ourensana, que lleva muchos años en O Grove, donde ya es una vecina más, lo denunció en agosto por violencia de género y, de hecho, estaba vigente una orden de alejamiento. “Es llamativo”, expuso la edil, para a continuación añadir que “lamentablemente, cuando una persona tiene por objetivo cometer semejante atrocidad no hay obstáculos suficientes en su camino”. 

Investigación
La Policía Judicial sigue investigando el caso, pero todo apunta a que su expareja fue el autor de los disparos. Está por concretar cómo logró acceder al domicilio que ambos compartieron hasta la separación, en la calle Castelao. Conocidos de la víctima señalaron que había mostrado su intención de cambiar la cerradura y Outeda confirmó ayer este extremo, así como que tenía un nuevo número de móvil, pero “no sabemos cómo, él se hizo con todos sus nuevos datos: con la llave y el teléfono”, añadió. La subdelegada del Gobierno, Maica Larriba, señaló el jueves que no forzó la puerta. El día de los hechos, algunos vecinos señalaron que lo habían visto por la zona en alguna ocasión, pero se desconoce si antes del miércoles se saltó la orden.

Sedado y entubado
La víctima, de 47 años, salió ayer del Hospital donde ingresó con dos heridas de bala: una en el pómulo derecho, con salida, y otra en el cuello, donde le quedó alojada munición. Por su parte, el estado del agresor es más grave. Continúa “sedado y entubado” en el Hospital Álvaro Cunqueiro (HAC) de Vigo, a la espera de que su estado permita su detención, y donde fue intervenido quirúrgicamente para extraerle las balas que tenía alojadas en el cráneo tras intentar quitarse la vida. 
Abandonó el piso de Castelao consciente y en camilla, después de permanecer más de hora y media atrincherado. La Guardia Civil lo encontró malherido y tirado en el suelo de una habitación. El resultado no fue mortal en ninguno de los casos por el pequeño calibre de la pistola, en concreto del 22. De otro modo, según apuntó Larriba el jueves, las consecuencias habrían sido “más graves”.
Está por saber cómo el ourensano consiguió el arma corta con la que perpetró el atentado y para la que carecía de licencia. Y es que su última dedicación laboral conocida era la hostelería. De hecho, ambos llegaron a regentar un establecimiento en Ourense, de donde eran originarios y antes de trasladarse a O Grove, donde la mujer trabajó en una zapatería y en varios locales hosteleros, aunque ahora era alumna del obradoiro de emprego que el Concello imparte en A Lanzada con la especialidad de hostelería. De hecho, el miércoles había ido a clase, pero se acabó marchando porque no se encontraba bien. 
Los investigadores estudian ahora si cuando accedió a la vivienda, Prieto ya se encontraba en el interior o llegó posteriormente, lo que tiene claro el entorno de la víctima es que difícilmente le hubiera abierto la puerta de su casa. Cabe recordar que tras ser agredida, la mujer logró atrincherarse en la cocina y pedir auxilio por la ventana, gritando que su expareja portaba un arma y que le había disparado.
Los vecinos alertaron al 112 y la Policía Local, Emerxencias y un guardia civil fuera de servicio pudieron rescatarla por la ventana de una terraza cerrada, y unida ala cocina por una puerta, usando para ello la escalera del camión antiincendios. l

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