Mario Draghi tratará de gobernar una Italia bloqueada por la crisis política

El expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, informa de la reunión con Segio Matarella | ROBERTO MONALDO (efE)
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El expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi aceptó ayer formar un Gobierno en Italia después de que fracasaran las negociaciones para reeditar el anterior, de Giuseppe Conte, y su prioridad será afrontar inmediatamente la pandemia.


“Es un momento difícil. El presidente ha recordado la dramática crisis sanitaria y sus graves efectos en la vida de las personas, en la economía y la sociedad. La emergencia requiere soluciones a la altura. 


Respondo positivamente al llamamiento del presidente”, dijo después de reunirse con el jefe del Estado, Sergio Mattarella.


Este confió en el prestigioso banquero, considerado el salvador del euro en los peores momentos de la crisis, para tratar de conformar un Ejecutivo tras la dimisión de Conte.


El presidente de la República tenía ante sí dos vías: la elección de un Gobierno “institucional”, presidido por una persona “de alto perfil”, o un adelanto electoral y optó por la primera debido a la urgencia de la crisis sanitaria.


Para ello convocó ayer en el palacio romano del Quirinale a Draghi y ambos se reunieron a puerta cerrada durante algo más de una hora para abordar las prioridades: vencer la pandemia, completar la campaña de vacunación e impulsar la recuperación.


Pero también invertir los “extraordinarios recursos” de 209.000 millones de euros que llegarán desde la Unión Europea y que deben servir para “atender a las futuras generaciones y a la cohesión social”, dijo en una breve declaración a su salida del palacio.


Nada más empezar su declaración, a Draghi se le escapó una sonrisa que parecía denotar cierto nerviosismo. A buen seguro en la reunión Mattarella le hablaría del clima de confrontación que reina entre los partidos políticos, a la gresca desde hace semanas.


Y es que las perspectivas no son fáciles.


El encargado de formar Gobierno aceptó “con reservas”, como indica el protocolo, y antes de hacerlo oficialmente deberá reunirse con las distintas formaciones para tantear su respaldo.


Matemáticas complicadas

Por el momento se topará con el “no” del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), el primer partido del Parlamento y enfadado por haber perdido el Gobierno.


La línea actual de la formación antisistema es el rechazo a esta propuesta pero, a tenor de su tradición de transfuguismo italiano, no se descarta que alguna de sus distintas facciones decida ir a contracorriente y apoyar al banquero.


La segunda fuerza parlamentaria, la ultraderechista Liga, es la más ambigua. Asiste con recelo a este escenario y su líder, Matteo Salvini, aseguró que no tiene “prejuicios” con el rol de Draghi, pero cree que lo mejor es adelantar las elecciones generales.


El rechazo más rotundo es el de la ultra Giorgia Meloni y su partido Hermanos de Italia, que exige las urnas animada por los buenos datos que le auguran los sondeos, soñando incluso con superar a su socio Salvini.

Mario Draghi tratará de gobernar una Italia bloqueada por la crisis política