Escándalo, es un escándalo

|

Esto no tiene límites, cada día un nuevo lío que ya produce asco a la ciudadanía. Con la que nos está cayendo y cuando rozamos la desesperación por el ataque inmisericorde de esta pandemia, van los gobernantes y nos dan otra bofetada con la mano abierta y una sonrisa vergonzante que los retrata. El caso que nos ocupa es el de la niñera de Pablo Iglesias y su señora ministra. Resulta que, según denuncia la ex jefa de auditoría de Podemos, o sea una amiga del propio partido, el vicepresidente y la ministra metieron en la administración pública a una chica cuya tarea era la de cuidar a los niños de los podemitas pero, eso sí, con cargo al dinero público ese que según la vicepresidenta Calvo no es de nadie pero que sale de nuestros bolsillos, el de usted y el mío. La niñera, de nombre Teresa Arévalo se venía embolsando unos cincuenta mil euros al año por su tarea de cuidadora.

En un primer momento pensé que no podía ser verdad y esperé con paciencia el desmentido que Newtrall, esa empresa vinculada a Ferreras y su mujer, los de la Sexta, que se dedica a desmentir fakes cuando afectan a la izquierda y que no aparece cuando la mentira afecta a la derecha. El desmentido no llegó nunca y, por lo tanto, le otorgué veracidad a la información.

El colmo de mi cabreo llegó cuando leí que Podemos le pedía al juzgado de instrucción número 42 de Madrid que no investigue el caso que afecta al Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero por considerar que afecta al ámbito personal. ¡Tócate las narices! El gran salvador de patrias y defensor de los pobres que se sacrificó por su pueblo y abandonó su barrio de Vallecas para irse a vivir a un chaletazo de Galapagar, el mismo que dijo que cobraría como mucho tres salarios mínimos, el que dimitiría si no ganaba las elecciones, ese mismo cubre ahora un desfalco de dinero público del que no quiere ni oír hablar. Claro, en estos tiempos en el que el Rubius se va a Andorra para aminorar su carga impositiva y al que desde de Podemos llaman insolidario hay que convencer al pueblo de que hay que pagar impuestos en España para financiar la sanidad, la educación y a la niñera de los Iglesias.

Los que criticamos al youtuber tenemos que darnos un puntito en la boca porque si mis impuestos se utilizan para pagar el servicio doméstico del vicepresidente y la ministra debo reconocer que me hace ir pensando en buscar casa en Andorra. Esto no puede ser y el presidente Sánchez debe tomar cartas en el asunto si no lo quiere hacer un problema suyo. Si es cierto, como parece, deben de ser cesados los dos de inmediato y que la justicia actúe con contundencia.

Porque imagínense ustedes lo que Podemos estaría diciendo si en vez de ser ellos los que hacen esta trampa, fueran unos ministros de un gobierno de derechas. Pues sí, manifestaciones en la calle, escraches, solicitud y dimisión y cárcel para los “chorizos”. Pero como es la casta de la izquierda, silencio y olvido rápido. Se parece mucho al caso de los ERES de Andalucía en cuanto al tratamiento mediático, muy poca gente conoce la sentencia de cárcel que recayó sobre Griñán por el asunto que se llevó por delante cientos de millones de euros públicos, pero de Bárcenas, otro sinvergüenza, sabemos vida y milagros. Llámenme mal pensado, pero tengo en mi cabeza que la razón no es otra que un caso afecta a la izquierda y el otro a la derecha.

Es verdad que las urnas van poniendo en su lugar a Podemos, pero no puede ser que solo los ciudadanos deban hacer justicia ante el abuso de poder de algunos y resulta muy poco gratificante, tóxico incluso, que el gobierno no de respuesta ejemplar a asuntos tan feos como el que nos ocupa. Porque mientras unos se llevan a casa todos los meses cerca de veinte mil euros de sueldos como miembros del gobierno los negocios estén cerrando, el paro creciendo, las colas del hambre ampliándose y los autónomos evaporándose. No es justo, ¡es un escándalo!

Escándalo, es un escándalo