Francia agiliza su lucha contra el virus con la entrada en vigor de un toque de queda ampliado

Un agente vigila que se cumplan las restricciones en París | IAN LANGSDON
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Francia inició ayer una nueva fase de restricciones, con la ampliación del toque de queda en todo el país, para intentar evitar el agravamiento de la pandemia que se está produciendo en buena parte de Europa.

Desde las seis de la tarde, dos horas antes que hasta ahora, los franceses deberán estar en casa salvo que justifiquen motivos laborales, sanitarios o de cuidado de un dependiente, entre otros.

Una medida que ya estaba en vigor en 25 del centenar de departamentos del país, y que, tal y como el Gobierno anunció el jueves, permitió ralentizar la circulación del coronavirus.

Su entrada en vigor a nivel nacional, que coincidió con la primera nevada en la capital, fue recibida con una mezcla de confianza y resignación entre los ciudadanos franceses.

 

Evitar el confinamiento

Por otro lado, el Ejecutivo considera que la situación no justifica un tercer confinamiento, tras los que se aplicaron de marzo a mayo y de entre finales de octubre y mediados de diciembre.

En las colas en los comercios había ayer tanto madrugadores habituales como gente que cambió sus costumbres para adaptarse a una jornada reducida, que se aplicará durante al menos los próximos quince días.

Para el gerente del Café des Deux Moulins, Eric Coursieres, estas dos horas de menos suponen “una nueva mala noticia” para un sector especialmente afectado.

“El 80% de la venta para llevar lo hacíamos entre las 18.00 y las 20.00. Es una pérdida de lo poco que ganábamos”, lamentó.

 

Mayores restricciones

La entrada a Francia desde fuera de la Unión Europea (UE) es otro de los puntos en los que las autoridades enfocaron su combate sanitario. Por ello, desde este lunes, todos los viajeros procedentes de esos países deberán presentar una PCR negativa y comprometerse a respetar siete días de cuarentena al llegar.

Toda la energía del gobierno está movilizada “en la lucha contra la crisis sanitaria, prioridad de entre las prioridades”, subrayó ayer el primer ministro, Jean Castex, en un momento en que se mantienen las críticas por la estrategia de vacunación y por la lentitud de su puesta en marcha.

“Hay opiniones diversas y eso es algo legítimo. La cuestión no es saber si lo que hacemos es popular o no. Debemos guiarnos más que nunca por el interés general”, añadió el jefe del Ejecutivo durante un desplazamiento oficial al departamento central de Allier.

La campaña comenzó en Francia el pasado 26 de diciembre y desde entonces 388.370 personas ya recibieron su primera dosis.

“Cruzo los dedos para que funcione, porque no sé cuánto aguantaremos”, señaló el gerente del Café des Deux Moulins, cuyo local no se vio beneficiado por las ayudas económicas estatales.

 

Superan las 70.000 muertes

Asimismo, Francia superó ayer las 70.000 muertes por coronavirus desde el inicio de la epidemia tras sumar 196 fallecimientos en hospitales en las últimas 24 horas, que elevan a 70.142 el total.

En el último día se añadieron además 21.406 casos, hasta un total de 2,89 millones de positivos, según indicó la Agencia de Sanidad Pública en su balance diario sobre la situación.

Además, en los últimos siete días hubo 9.653 ingresos hospitalarios por complicaciones derivadas del Covid-19, de los que 1.402 pacientes tuvieron que ser derivados a unidades de cuidados intensivos.

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