Las familias de los residentes alertan de que en la tercera ola de la pandemia hay “más de lo mismo”

Una sanitaria vacuna contra el Covid-19 a residentes de un centro de Murcia | ep
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Las familias de internos en geriátricos catalanes denuncian que los ancianos están sufriendo en esta tercera ola de la pandemia del Covid-19 “más de lo mismo”, más muertes y contagios y muchos aislados sin motivo.  

Asimismo, los familiares alertan de que no se incorporaron los profesionales que Salud prometió en julio ni se garantizan las visitas, que ven imprescindibles.

En una entrevista,  la presidenta y portavoz de la Coordinadora de Residencias 5+1, María José Carcelén, lamenta que no refuercen el personal social y sanitario en estos centros residenciales. 

La asociación, que agrupa a familiares de personas mayores que viven en residencias de titularidad pública, trabaja por una atención digna para este colectivo, que vuelve a sufrir los embates del Covid-19 en la tercera ola, con 137 de los 1.045 geriátricos que hay en Cataluña actualmente en situación grave, con contagiados y fallecidos. 

Carcelén considera que no se tuvo en cuenta en los protocolos de las residencias que las visitas regulares de los familiares son “básicas para la estabilidad emocional” de los mayores. 

En Cataluña, los centros geriátricos permiten la visita de tres personas por residente en un espacio íntimo con separación de 1,5 metros y con una pantalla de protección de metacrilato, según la Unión de Pequeñas y Medianas Residencias (Upimir).

Ante este control, Carcelén lamenta no poder visitar a los residentes con la frecuencia y las condiciones que desean. 

“Su nexo con el mundo son las familias, pero están totalmente aislados y encerrados, vivimos la situación con una desesperación absoluta, no podemos visitar ni despedirnos de nuestros mayores”, lamenta la presidenta. 

Derechos
En esta línea, Carcelén asegura que las administraciones “han perdido de vista que los ancianos tienen intactos sus derechos constitucionales” y que se confinó a residentes sin estado de alarma, una situación que asegura que continúan haciendo “con un estado de alarma que no permite el confinamiento”. 

El traslado de positivos entre geriátricos es otra de las acciones que preocupa a los familiares. Según Carcelén, “la Generalitat está haciendo una auténtica salvajada al poner oxígeno en residencias para llevar allí a los positivos, limita al máximo la entrada de familiares pero al mismo tiempo meten a los positivos”. 

Este es el caso de la residencia Mossén Homs de Terrassa, donde tras la instalación de las tomas de oxígeno en octubre, recibieron cinco residentes del centro Nord Egara de Castellar del Vallés, en el que había surgido un brote, para evitar más contagios.  

A pesar de la medida, los trasladados obtuvieron pruebas positivas de Covid, un resultado que provocó el rechazo de las familias al plan de acción planteado. “Los positivos que trasladan a residencias no los puedes atender y es muy difícil gestionar una enfermedad infecciosa con personas que no son sanitarios, porque son gerocultores”, denuncia.  

En este sentido, recuerda que la Generalitat todavía no garantizó el refuerzo de trabajadores prometido en el Plan de contingencia para residencias. “De los 370 profesionales de enfermería que prometieron en julio y de los 1.800 gerocultores, no hemos visto ni uno solo”, alerta. Para Carcelén, esta situación muestra que “se están repitiendo errores de la primera ola que no son aceptables”. Por ello, pide aislar fuera de las residencias a las personas infectadas y realizar más cribados.

Las familias de los residentes alertan de que en la tercera ola de la pandemia hay “más de lo mismo”