El PSOE lamenta los “improcedentes” ataques de Podemos, pero descarta la ruptura de la coalición

Algunos de los ministros socialistas y de Podemos del Gobierno, junto al presidente, Pedro Sánchez | aec
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El PSOE considera “improcedentes” los nuevos reproches de que es objeto por parte de Unidas Podemos, como los relativos al precio de la luz o a la posición sobre el rey Juan Carlos, y asume que seguirán sucediéndose sin que ello pueda poner en peligro al Gobierno de coalición.

Con esa indudable continuidad del actual Ejecutivo coincide el partido de Pablo Iglesias pese a que desde esta formación, acorde con los augurios socialistas, se afirma que su estrategia de presión, al menos a corto plazo, no va a cambiar.

Si fueron notorias las diferencias entre los socios en su primer año, el segundo se ha estrenado con nuevas críticas de los podemitas a la actitud del ala socialista del Gobierno en asuntos que ya habían dejado patente sus discrepancias o en otros sobrevenidos.

Entre estos últimos se enmarca la posible adopción de medidas para evitar incrementos del precio de la luz como los que se registraron durante la ola de frío.

 

Oportunismo

Las llamadas de Unidas Podemos instando a actuar para evitar que eso ocurra mediante una reforma del mercado eléctrico y sus críticas de pasividad han dolido especialmente a los socialistas.

Ponen en valor frente a esas quejas la paulatina bajada del precio de la luz desde que Pedro Sánchez es presidente y su compromiso de atención a los consumidores más vulnerables, al tiempo que insisten en que se trata de un repunte puntual.

“No faltan ciertas dosis de afán de protagonismo y de oportunismo en esas críticas que son improcedentes”, señalaron a Efe fuentes socialistas del Gobierno.

Pero lejos de esa interpretación, lo que se asegura a Efe desde la formación morada es que Iglesias no está dispuesto a dejar pasar cuestiones que considera “de mínimos” para cualquier gobierno progresista como el suministro de luz y agua y velar por los derechos de los consumidores.

Son conscientes del malestar que genera su presión en el PSOE cada vez que airean sus divergencias, pero en el entorno de Iglesias defienden que solo así logran que modifique sus posiciones.

“Somos muy cabezones para que se cumplan los acuerdos firmados”, ha llegado a asegurar el vicepresidente segundo, quien ha afirmado también: “El conflicto político es el motor de la democracia; el conflicto es lo que está detrás de los avances sociales”.

 

Contra Robles

La existencia de criterios distintos en diversos asuntos es considerado igualmente como algo normal en la parte socialista y así lo ha manifestado el propio Sánchez en numerosas ocasiones. Pero precisan que cuestión distinta es que Podemos intente atribuirse la autoría de determinados logros mediante críticas y protagonizar ataques como los sufridos en los últimos días por la ministra de Defensa, Margarita Robles, por su posición contraria a investigar en el Congreso al rey Juan Carlos.

Antes de que la Mesa de la Cámara rechazara tramitar la comisión de investigación sobre el rey emérito pedida por Unidas Podemos, Robles ya había defendido su rechazo, y la secretaria de Estado y mano derecha de Iglesias en la vicepresidencia segunda, Ione Belarra, arremetió en Twitter contra ella: “Proteger los privilegios y alinearse con la derecha y los ultras una vez más, es decepcionante”.

La ministra respondió que está dedicada a ayudar a combatir las emergencias provocadas por el Covid-19 y por la borrasca “Filomena” e ironizó diciendo que creía que Belarra era secretaria de Estado y que no debe perderse el tiempo en cosas que no sean actuar en favor de los ciudadanos.

Las fuentes socialistas entienden que Podemos defienda iniciativas como la comisión de investigación del rey emérito, pero ven fuera de lugar comentarios como los vertidos contra la titular de Defensa.

Y en el horizonte de este año se vislumbran otras batallas internas. Así, ya han comenzado los escarceos ante la reforma de las pensiones, una medida que conllevaría una rebaja de las pensiones y ante la que Podemos avisa que se trata de una línea roja.

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