Pactos en papel mojado

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El PP de Vilagarcía desempolva dos años después el denominado Pacto de Cidade, suscrito en septiembre de 2015 entre Tomás Fole y Alberto Varela, después de que el gobierno local anunciase que tiene previsto la rehabilitación del hórreo de A Xunqueira. Dicen los populares que los socialistas “cambian de rumbo” y acatan el contenido de la firma de aquel famoso documento, que desde el primer día ya se vio que era papel mojado.
Ese acuerdo fue el disfraz utilizado por progresistas y conservadores para fijar los términos para desbloquear los salarios del alcalde y de los concejales liberados y la concesión al PP de una dedicación exclusiva y personal de confianza.
En ese Pacto de Cidade se incluyó una gran cantidad de obras y proyectos que los populares consideraban innegociables, a sabiendas de que una buena parte de ellos no se realizarían porque chocaban con los postulados de los nuevos rectores de Ravella.
Un año después de la rúbrica, uno de sus protagonistas, Tomás Fole, declaraba lo que todo el mundo intuía; que el gobierno local no había cumplido ni uno solo de los compromisos reflejados por escrito. Aún así, en la misma frase aclaraba que no tenía la intención de romperlo, o sea, que iba a seguir para adelante con algo que no cumplía ninguna de sus expectativas iniciales, lo cual es muy indicativo.
Y ahora vuelve el PP a sacar a la palestra ese Pacto de Cidade por un proyecto que el Concello de Vilagarcía realizará no porque figurase en los compromisos, sino porque considera que es oportuno hacer esta obra en este momento.
Al menos, los socialistas no hablan de este Pacto de Cidade porque cabe la posibilidad de que se sonrojen y pienso que el PP debería hacer lo propio, porque si lo saca a colación para arrogarse un proyecto en concreto, hace tiempo que tenía que romperlo por incumplimiento reiterado y volver a la situación anterior a su firma con todo lo que eso conlleva para unos y para otros.
Es lógico que el PP trate de rentabilizar electoralmente esta obra y otras que se puedan llevar a cabo en los próximos meses, pero sería mejor que presentase iniciativas al respecto y perseverase en ellas implicando a vecinos y colectivos que aguardar a que el gobierno haga algo y si coincide que forma parte de la lista incluida en el Pacto de Cidade, decir que ya lo habían pedido en su momento y que, aunque con retraso se cumple su mandato.
Estas cuestiones forman parte del juego político y no van más allá de un debate entre partidos para evidenciar diferencias. Por cierto, el candidato popular in péctore, Alfonso Gallego, haría bien en asistir a los plenos municipales para ir adquiriendo tablas y memoria histórica sobre los diferentes asuntos que se tratan allí. Puede hacer eso o quedarse sin argumentos cuando tenga que debatir con quien conoce al dedillo, porque es protagonista de ello, de todo lo que ocurre en Ravella.

Pactos en papel mojado