Dos libertarios que nunca pisarán las barricadas

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SI a uno le hablan de un pijo progre que es rojísimo, tiene la cuenta corriente bien abultada y vive un par de palmos por encima de los humanos, no sabe si le están hablando de Javier Bardem o de Juan Carlos Monedero. Si además le explican que se considera un intelectual que disfruta más con una película de arte y ensayo que con un apasionante partido de fútbol, la duda crece. Y si para rematarla le cuentan que sufre episodios de amnesia cuando tiene que hacer frente a sus obligaciones tributarias, es imposible despejar la incógnita. Qué más da que se refieran a uno o a otro si después se juntan en un programa de televisión y recitan a coro que les echan los perros porque se apartan del discurso oficial. Solo les faltó cantar “A las barricadas” como buenos libertarios. ¡Ah!, no, que las barricadas son muy incómodas y hasta te manchas.

Dos libertarios que nunca pisarán las barricadas