Rechazo anticipado a la ley de acuicultura

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No es la primera vez, ni será la última, que ciertos colectivos, entidades e individuos alineados en la parte de enfrente del gobierno de Galicia montan en cólera ante el anuncio de una ley que se estima necesaria y conveniente por los gobernantes legítimamente instalados en sus despachos de San Caetano. Esta vez le toca soportar las iras de tales colectivos y personas al anteproyecto de Ley de Acuicultura de Galicia, porque, al decir de cuantos se oponen va a suponer un desastre ya que hasta se puede llegar a poner en manos de empresas privadas la explotación del mar a través de su utilización para cultivo de peces, crustáceos y moluscos por el sistema de parques y jaulas. Incluso se llega a decir que las Cofradías pueden verse obligadas a transformar los actuales bancos marisqueros en explotaciones de acuicultura. A tales acusaciones de grueso calibre contesta el Secretario Xeral de Mar, Juan Carlos Maneiro negando rotundamente las mismas, como no podía ser de otro modo y como es fácilmente comprensible porque la pelota está en su tejado. Por supuesto, anuncia que emprenderá acciones legales contra quienes le acusan de que la cuestionada Ley encierra un “pelotazo” para favorecer oscuros intereses.        Como sucedió anteriormente con leyes relativas a la enseñanza, la sanidad, el urbanismo, el mismo mar u otras, las explosiones desde la oposición siempre se producen antes de ser sometidas a exposición pública o a su debate parlamentario, con lo que el rechazo reviste caracteres de manipulación por parte de un sector político opuesto al equipo gobernante y al partido que lo sostiene, con lo que nos encontramos ante mociones, manifestaciones e incluso algaradas con la finalidad de agitar el ambiente y ello con la participación de personas que ni siquiera conocen el texto de la Ley que se cuestiona. En definitiva, de lo que se trata es de atacar al ejecutivo gallego con razón o sin ella para indisponer a la población en su contra, poniendo a trabajar su maquinaria de propaganda con manifestaciones ruidosas y con el apoyo de algún sindicato que no tiene reparo en apartarse de su genuino cometido que no es, desde luego, el de cuestionar una ley que aún no vio la luz. Claro que si esta ley la promulgase un gobierno de izquierda no sería, en absoluto, cuestionada con tanta ira. ¿Quiere esto decir que estos opositores consideran que el gobierno de Galicia, del Partido Popular, quiere perjudicar deliberadamente a las gentes del mar?. ¿Es posible tanta estulticia y maldad?.
 

Rechazo anticipado a la ley de acuicultura