ENCE SOLO FUE UNA MALA DISCULPA

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El pasado lunes se celebró la anunciada sesión plenaria del ayuntamiento de Pontevedra, en la que se prestó aprobación a la moción presentada por el PSOE y Marea y que contó con el apoyo del BNG y el voto en contra de la concejala de Ciudadanos, porque los del P.P., se ausentaron antes en señal de protesta, y en la que se proponía que el presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy Brey, fuese declarado “persona non grata” en la ciudad capital de la provincia, por haber concedido una prórroga de 60 años en el derecho de explotación y funcionamiento de la fábrica de ENCE (Empresa Nacional de Celulosas), por estimar que su actividad supone un grave perjuicio para la ciudad y para la Ría, por los vertidos y residuos contaminantes que supuestamente genera. Huelga decir aquí que Rajoy es pontevedrés. Como era de esperar la sesión concitó frente al Teatro Principal, habilitado como salón de plenos, a numerosos vecinos que mostraron su apoyo unos y su rechazo otros a dicha moción. Hasta aquí la sucinta reseña del acto, pero por lo que supone de hecho insólito en dicho ayuntamiento y en todos los de esta provincia (s. e. u o.), y además inútil e injusto haremos un breve análisis del mismo. Inútil porque ese acuerdo no tendrá efectos jurídicos y solamente supondrá un disgusto al Sr. Rajoy, familiares, amigos y votantes, e injusto porque el presidente del gobierno no concedió la antedicha prórroga a título personal, sino que lo hizo el Consejo de Ministros, previos los informes periciales o técnicos que el caso requería y en cumplimiento de la legalidad, lo mismo que se supone hizo en el año 2008 el Gobierno de Galicia formado por el PSdeG-PSOE y el BNG renovando la Autorización Ambiental Integrada de la industria pastera. Es decir, que dicha industria cumple con los requisitos medioambientales establecidos por lo que no debe producir daños a la Ría ni a los ciudadanos. Queda claro pues, que la fábrica de celulosa no es el motivo de la moción, sino la fábrica de rencor de los políticos pontevedreses de la rancia izquierda que buscan que fuera de Galicia se diga que a Rajoy no le quieren ni en su tierra. Lamentable.
Lo que hay que decir es que los políticos pontevedreses de izquierda y de ultraizquierda buscan el verdadero perjuicio para la ciudad so pretexto de una supuesta protección ambiental de la zona eliminando las instalaciones de ENCE en detrimento de los 370 empleos directos en el municipio, 800 en la comarca y más de 5.000 en Galicia y ello con el único fin de buscar a su vez el mayor daño posible para Mariano Rajoy y el Partido Popular. Aún admitiendo que esa industria fue durante años ciertamente incómoda para los habitantes y posiblemente dañina para el marisqueo en la Ría, es lo cierto que actualmente cumple con la legalidad, y si no es así, que sea ese el camino por el que se le persiga.
 

ENCE SOLO FUE UNA MALA DISCULPA