EL REGRESO DEL CONSUMISMO

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Suponiendo que se haya ido algún día de la maldita crisis, a las puertas de las celebraciones navideñas se oye y lee que el comercio de nuestra Galicia y ciudades, villas y aldeas que la conforman, esperan un notable incremento de las ventas con el consiguiente retorno del consumismo que tanto se prodigó en el llamado tiempo de bonanza económica, antes del estallido de la burbuja del ladrillo, de las hipotecas que las Cajas y Bancos nos ofrecían tentadoramente y los concesionarios de coches de alta gama ponían a nuestro alcance para pagar en incómodos plazos. Y así nos anuncian el aumento de compras de alimentos y chucherías, bebidas espirituosas, vestimenta y calzado, porque hace meses que no estrenamos “y este abrigo ya lo puse tres veces”, y las consabidas comidas y cenas “de empresa” para despedir el año como don dinero manda. Es decir, para que volvamos por donde estuvimos habituados. Mención aparte para los obsequios de los menores que consistirán en las tabletas, i-phones, etc., de última generación para que puedan comunicar a mamá o papá desde su cuarto que irán a comer cuando terminen de chatear con sus amiguito/as. Pero es el caso que Cáritas, los Bancos de Alimentos y otros organismos similares nos informan de que llevan recogidos cientos de miles de kilos de productos más que el año pasado, lo que significa que seguimos teniendo cientos de miles de paisanos que siguen careciendo de medios propios para ir al súper a suministrarse de alimentos como los que compramos los demás, para darse una satisfacción como lo hacemos nosotros. También nuestros ayuntamientos están instalando ya los alumbrados de costumbre contra las promesas de no caer en los vicios de las anteriores corporaciones y, como ejemplo, el alcalde de Santiago de Compostela, que según oímos y leimos, ha dado un banquete a sus compañeros denominados “alcaldes rebeldes” o algo así, como el de Cádiz, la de Barcelona, etc., con cargo al erario municipal, con dinero que se ahorró de las subvenciones a la Semana Santa. (Después de ser criticado por PSOE y PP dijo que lo pagó su grupo político. Esperaremos a ver los justificantes para pedir disculpas). O sea, que estamos en las mismas porque una cosa es estar en la oposición y otra muy distinta es tocar el poder y gobernar que es cuando hacemos las mismas cosas, aunque algunas las cambiemos de sitio, fecha o envoltorio. Y como es Navidad todo será jolgorio y vuelta al derroche porque de la crisis no vale la pena acordarse. Ah, y que no nos vengan con monsergas sobre la dichosa Navidad y de un crío que nació en una aldea de nada, porque eso también pertenece al pasado, y además puede molestar a nuestros convecinos musulmanes.

EL REGRESO DEL CONSUMISMO