Vilanova celebra un Momo virtual que quemó al virus, devolvió a Franco al Valle y asaltó el Concello al estilo del Capitolio

La quema del muñeco satírico, en diferido, pero sin falta en este atípico 2021 | concello / fotovideo elite
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La historia tenía todos los ingredientes para no defraudar. Y no lo hizo. El Momo de Vilanova no se pudo celebrar este año debido a la Covid-19. Así que la fiesta quemó al bicho. El “Momonavirus” fue el personaje elegido para arder este año en el Carnaval vilanovés. Distinto, pero fiel a su esencia.


No pudo haber desfile, ni masas. Pero se ha tirado de ingenio. La historia se llevó al audiovisual y ayer el corto, obra de Fotovideo Elite, se divulgó desde primera hora de la mañana en las redes sociales de la fiesta y del Concello. El éxito fue enorme.


Xacobe Pérez se enfundó en su sotana, de la que ya nadie en Vilanova diría que no forma parte de su atuendo habitual. El religioso meditó sobre los males del mundo y resolvió tomar cartas en el asunto. No quedaba otra que ir al cementerio a buscar a Franco, encarnado magistralmente por Isidoro Torres. Hasta el mismo alcalde, Gonzalo Durán, bromeaba estos días con que se acabará creyendo el personaje, otro clásico de los últimos años.


Al asalto del Concello que se fueron, pero encontraron las puertas cerradas. Menos mal que el sacerdote tenía el teléfono de “Yellowstone Wolf” que, casualmente, navegaba rumbo a Vilanova. Quién mejor que Tonhito de Poi para enfundarse los cuernos vikingos y liderar el grupo del asalto al Capitolio, para derribar las puertas del Ayuntamiento, subir las escaleras y, con exquisitos modales, tomar la Alcaldía. “Vedes? Con educación. Así imos a calquer sitio”, comentó a la tropa.


Un disparo al aire del dictador emulando a Tejero sirvió para reducir al regidor y al teniente de alcalde, bajarlos detenidos por las escaleras y tomar las riendas de Vilanova, para actuar con dos firmes decisiones: Quemar al coronavirus y devolver a Franco al Valle de los Caídos. “Paco, ao teu posto”, o sea, al hoyo. Una historia delirante que, por cierto, se rodó íntegramente en el municipio. Gran cruz incluida. 

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