Una justicia bestial

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LA Administración de Justicia no se encuentra entre los mitos eróticos de los españoles. Nadie experimenta una sensación similar a un orgasmo cuando pasa por delante del edificio de los juzgados. Pero los canadienses no es que no sientan placer, sino que deben tener unas arcadas terribles, puesto que al Tribunal Supremo de su país no se le ha ocurrido mejor cosa que autorizar las relaciones sexuales con animales. ¡Qué bestias!

Una justicia bestial