El compostaje no convence

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D esde la puesta en funcionamiento de los nuevos ayuntamientos tras las últimas elecciones locales, que en  nuestra comarca han pasado a ser gobernados por partidos o coaliciones de partidos y grupos de izquierda y que antes gobernaba el Partido Popular (O Grove, Sanxenxo, Ribadumia, Vilagarcía y Cambados. A Illa, Meis, Meaño y Vilanova siguen como estaban), ha vuelto a saltar a la actualidad el tema de la eliminación de residuos orgánicos, también conocido como recogida de basuras, con el sonoro apoyo de la Diputación provincial, gobernada también por una señora de izquierda tras arduas negociaciones, con la finalidad de implantar un sistema distinto del que se viene empleando como si se tratara de algo innovador y que se ofrece y promociona como muy conveniente para la humanidad y el medio ambiente. 
Hablamos del “compostaje”, una técnica que consiste en convertir los residuos orgánicos en estiércol en nuestra propia vivienda, con el resultado de un abono casi casi comestible. El producto se logra utilizando un contenedor en forma de vasija donde se acumulan los detrictus y que una vez colmado se lleva a la finca de los suegros que dista ocho kilómetros de nuestro piso. Claro que para eso hace falta tener suegros con finca en la aldea. De momento quieren implantar el invento de forma “colectiva”, por ejemplo en parques públicos donde suelen jugar niños y pasear nosotros los jubilados, pero también donde los vándalos podrán desahogar sus cabreos esparciendo los antedichos residuos o estiércoles con el resultado que es fácil imaginar.
A las personas con las que he comentado el tema, especialmente señoras, se les ha torcido la nariz y el hermoso hocico  que tienen las señoras, en un innegable gesto de repudio del sistema de eliminación de lixo que comentamos. Pero hay algo más. El compostaje fue implantado en A Illa de Arousa hace un puñado de años y no nos consta que haya cundido el ejemplo, cosa sorprendente ya que si fuera tan bueno y conveniente debiera ser utilizado en, al menos, todos los concellos ribereños de la mar de Arousa.
 De todo lo anterior me permito deducir que el sistema de compostaje no es idóneo para nuestro entorno urbano, porque al posible rechazo por su aspecto se une la posibilidad de que en el caso de los composteros comunitarios se produzca, sobre todo en tiempo de temperaturas elevadas, el consabido mal olor, aunque he oído que algún sabio inventó ya un ambientador que suprimirá el cheiro por un “chanel 5” como el que servía de pijama a la rubia Monroe. ¡¡ Señoras y señores políticos de izquierdas, déjense de coñas ¡!

El compostaje no convence