Esperando a Calviño

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Empresas y autónomos siguen esperando algún dato sobre el fondo de 11.000 millones, que hace ya casi dos semanas anunció Sánchez. Algunas fuentes señalan que el martes, día de Consejo de Ministros, quizá se apruebe. De lo poco que se ha ido filtrando del diseño que tiene entre manos la Calviño, se habla de créditos participativos, medidas fiscales, quitas a los préstamos ICO y menos de ayudas directas. En este momento en España unas 450.000 pequeñas y medianas empresas necesitan financiación para no colapsar y 220.000 están próximas a la quiebra. Cómo será el drama que no se descarta que el Ejecutivo decida prorrogar la moratoria concursal que termina el 14 de marzo. Decenas de miles de empresas estarían con todo preparado, incapaces ya de sobrevivir, para presentar concurso.


Las cifras de paro han dejado al descubierto una situación insostenible que ha llamado la atención también de Bruselas y no sólo el elevado número de trabajadores en paro, sino también por la alta temporalidad y el paro de los jóvenes que presenta la cifra, un 40%, más alta, según los últimos datos publicados por Eurostat correspondientes en este caso al mes de enero.


Es más que evidente que el Gobierno ha ido tomando unas medidas que han resultado ser tardías, insuficientes y en muchos casos erróneas. Y ahí están los resultados. ¿Cómo es posible que la economía española sea la que ofrezca peores datos? Una de las razones es que no está en la realidad del día a día de las empresas, porque a pesar de que se presenta como el adalid del diálogo y la transparencia, no ha pisado la calle, ni se ha reunido con las asociaciones de los sectores que más están sufriendo, ni ha presentado medidas específicas. Al contrario, se han subido los impuestos, las cotizaciones de los autónomos y han faltado ayudas directas, al tiempo que empresas y autónomos se han tenido que endeudar para pagar los impuestos y los mismos gastos a pesar de no tener ingresos. La única esperanza ahora es que este nuevo plan de 11.000 millones no sea ni parecido al que se “vendió” en el verano para salvar el turismo y del que nunca se supo porque, básicamente, también era endeudamiento. Ni los miembros del Gobierno, ni su ejército de asesores han pisado a la calle y parece que van a seguir sin hacerlo. Al menos eso es lo que dicen los que en teoría deberían recibir las ayudas. “Ni nos oyen, ni nos escuchan”. Habrá que esperar al martes y comprobar si se aprueba el plan, su diseño y sus destinatarios. 

Esperando a Calviño