Los años en los que la naturaleza mostró su poder

Vilagarcía sufrió las peores inundaciones de su historia a finales de noviembre de 2006
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El bienio 2005-2006 estuvo marcado por las crónicas de sucesos. Hubo de todo, crímenes, operaciones contra bandas organizadas, pederastas y detenciones de narcos históricos, pero estos años pasarán a la historia por las catástrofes que se recordarán toda la vida. Todo empezó un verano de 2006, justo después de que finalizase una existosa Festa do Albariño. Ese domingo por la noche comenzaron a arder nuestros montes de una forma generalizada. Decenas de focos hacían imposible la acción de los servicios de extinción porque se repetían cada día. La imagen de esos días era la de bomberos exhaustos, vecinos desesperados para tratar de salvar sus casas de las llamas, rabia, impotencia y solidaridad a modo de cadenas humanas para luchar contra un fuego y un humo que llegaron a tapar el sol y sumir nuestra rica tierra en un paraje gris y polvoriento de la ceniza.


Ese verano dio paso a un otoño más lluvioso de lo normal. Los paraguas eran un elemento fundamental a la hora de salir de casa y también un calzado resistente al agua, aunque poco, o mejor dicho, nada pudieron hacer tras el desbordamiento del río de O Con el 27 de noviembre, que sumió la ciudad bajo las aguas en las peores inundaciones de su historia con comercios, viviendas, calles y coches sumergidos. La única suerte es que no hubo víctimas, aunque se contabilizaron daños materiales millonarios. Coches atrapados, muebles en la calle, mercancía perdida y mucho, mucho barro fueron la imagen de la capital arousana en los días posteriores.


Estas lluvias afectaron al resto de las comarcas arousanas y también a los montes quemados, cuyas cenizas llegaron a los bancos marisqueros provocando la muerte de una buena parte del marisco ahondando en la crisis que ya vivía el sector tras la marea negra del Prestige.


Espectacular fue el incendio que consumió la planta química de Brenntag en Caldas de Reis. El fuego comenzó a primera hora de la tarde y no fue hasta la noche cuando los bomberos pudieron controlar unas llamas que se levantaban varios metros por encima del tejado de la nave, en medio de explosiones y una densa humareda negra visible desde todos los puntos de la comarca.


Incendio



Parecía que la situación se controlaba hasta que una nueva alarma sobresaltó a los vecinos tras comprobar que los vertidos químicos habían teñido el río Umia de un azul turquesa tan hermoso como mortífero. A su paso no quedaba nada con vida. Las plantas prácticamente se derretían al mismo tiempo que los peces asfixiados afloraban inertes a la superficie en un espectáculo dantesco.


Y la cosa no acabó ahí, puesto que las autoridades se vieron obligadas a cortar el agua para prevenir una más que probable intoxicación de la población. La crisis se prolongó varias semanas en uno de los episodios más comprometidos de la historia reciente arousana y que hizo intervenir incluso a especialistas en la guerra nuclear.


Está claro que fue el bienio de los sucesos porque también fue sonada la denuncia interpuesta en Caldas y que permitió destapar una red internacional de pederastia. La intoxicación alimentaria de 44 turistas andaluces en Vilanova generó polémica y la consternación llegó con las inesperadas muertes del joven concejal de Valga José Ramón Santos y del empresario cambadés José Núñez Barros cuando participaba en la procesión de San Cristóbal.


Y claro, en esos años tampoco faltaron las operaciones antidroga con detenciones sonadas. Una de ellas fue la de David Pérez Lago al que se le relacionaba con un alijo de 2.000 kilos de cocaína, y tambén caía Manuel Vázquez, patriarca del clan de Os Piturros. Relacionado con el narcotráfico fue la detención de los sicarios que acabaron con la vida de los primos Feijóo a quienes tirotearon y quemaron en un viejo molino de Castrelo, en Cambados. Mientras los vecinos de Cornazo se sentían atemorizados por una serpiente de grandes dimensiones, la causa por la muerte de Ramón Sampedro quedaba sobreseída. Otro suceso grave fue el disparo que recibió un taxista de Vilagarcía de un preso de permiso en Lobeira.


Titulares más amables se llevaron las inauguraciones como la del geriátrico de Ribadumia o la del puerto deportivo y Náutico de Sanxenxo, con la presencia del rey Juan Carlos, que pudo ver como comenzaban las obras del polígono de Nantes. Los sucesos en las carreteras, como elque acabó con la vida de cinco personas en la Vía Rápida, motivaron que Feijóo, en su condición de conselleiro, firmase la adjudicación de las obras de la Autovía do Salnés, cuya primera piedra colocó Pérez Touriño, al igual que la de O Barbanza.


La política también tuvo movimiento con una moción de censura estéril en Ribadumia por parte de los independientes o con la candidatura de Enrique León a la Alcaldía de Vilagarcía, donde competiría con Tomás Fole. Hubo rupturas sonadas como la expulsión de Luis Sabariz del tripartito de Cesures por votar en contra del sueldo del alcalde o la ruptura del de Boiro, con Manuel Velo de protagonista.


En el plano social, el campeón Antón Paz fue nombrado hijo adoptivo de Vilagarcía elaño en que el alcalde Javier Gago, guitarra en mano, inauguraba el salón erótico en Fexdega que motivó tantas críticas como visitas. Y el colofón fue el centenario de Ribeira como ciudad con la presencia de los reyes. 

Los años en los que la naturaleza mostró su poder